sábado, 30 de outubro de 2010

31 de Outubro - DIA DA REFORMA

Martin Lutero, El grand reformador ( 1483-1546 )

Juan Hus dijo en la cárcel, cuando fue sentenciado por el Papa a ser quemado vivo: "Pueden matar el ganso (en su lengua 'hus' quiere decir ganso), pero dentro de cien años aparecerá un cisne que no podrán quemar."
Mientras caía la nieve y el viento helado aullaba como una fiera alrededor de la casa, nació ese "cisne", en Eisleben, Alemania. Al día siguiente el recién nacido fue bautizado en la Iglesia de San Pedro y San Pablo, y como era ése el día de San Martín, el pequeño recibió el nombre de Martín Lutero.

Ciento dos años después de que Juan Hus expirara en la hoguera, el "cisne" fijó en la puerta de la iglesia de Wittenberg, sus noventa y cinco tesis contra la venta de indulgencias, hecho que dio origen a la Gran Reforma.
Juan Hus se equivocó en sólo dos años en su predicción.

Para dar el debido valor a la obra de Martín Lutero, es necesario recordar el obscurantismo y la confusión que reinaban en la época en que él nació.
Se calcula que por lo menos un millón de albigenses habían sido muertos en Francia en cumplimiento de una orden del Papa, de que esos "herejes" (que sustentaban la Palabra de Dios) fuesen cruelmente exterminados. Wycliffe, "la Estrella del Alba de la Reforma", había traducido la Biblia a la lengua inglesa. Juan Hus, discípulo de Wycliffe, había muerto en la hoguera en Bohemia suplicando al Señor que perdonase a sus perseguidores. Jerónimo de Praga, compañero de Hus y también un erudito, había sufrido el mismo suplicio cantando himnos en las llamas hasta que exhaló su último suspiro. Juan Wessel, un notable predicador de Erfurt, había sido encarcelado por enseñar que la salvación se obtiene por gracia. Aprisionaron su frágil cuerpo entre hierros, donde murió cuatro años antes del nacimiento de Lutero. En Italia, quince años después del nacimiento de Lutero, Savonarola, un hombre dedicado a Dios y fiel predicador de la Palabra, fue ahorcado y su cuerpo fue reducido a cenizas, por orden de la iglesia.

Fue en tal época que nació Martín Lutero. Como muchos de los hombres más célebres, pertenecía a una familia pobre. El acostumbraba decir: "Soy hijo de campesinos; mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo fueron verdaderos campesinos." Luego añadía: "Tenemos tanta razón para vanagloriarnos de nuestra ascendencia, como tiene el diablo para enorgullecerse de su linaje angelical."

Los padres de Martín tuvieron que trabajar incansablemente para poder vestir, alimentar y educar a sus siete hijos. El padre trabajaba en las minas de cobre, y la madre, además de atender a sus quehaceres domésticos, transportaba leña sobre sus espaldas desde el bosque. Sus padres no solamente se interesaban por el desarrollo físico e intelectual de sus hijos, sino también por su desenvolvimiento espiritual. Cuando Martín tuvo uso de razón, su padre le enseñó a arrodillarse al lado de su cama, por las noches antes de acostarse, y rogaba a Dios que hiciese que el niño recordara el nombre de su Creador. (Ecl_12:1.)
Su madre era sincera y devota; así pues, enseñó a sus hijos que considerasen a todos los monjes como hombres santos, y a todas las transgresiones de los reglamentos de la iglesia, como transgresiones de las leyes de Dios. Martín aprendió los Diez Mandamientos y el "Padre Nuestro", a respetar la Santa Sede en la distante y sagrada Roma, y a mirar reverentemente cualquier hueso o fragmento de ropa que hubiese pertenecido a algún santo. Sin embargo, su religión se basaba más en que Dios era un Juez vengativo, que un Amigo de los niños. (Mateo 19:13-15.) Siendo ya adulto, Lutero escribió: "Me estremecía y me ponía pálido al oír mencionar el nombre de Cristo, porque me habían enseñado a considerarlo como un juez encolerizado. Nos habían enseñado que nosotros mismos debíamos hacer propiciación por nuestros pecados; que no podemos compensar suficientemente nuestras culpas, sino que es necesario recurrir a los santos del cielo, y clamar a María para que interceda a nuestro favor desviando de nosotros la ira de Cristo."

El padre de Martín, sintiéndose muy satisfecho con los trabajos escolares de su hijo en la villa donde vivían, decidió mandarlo, cuando cumplió los trece años de edad, a la escuela franciscana de la ciudad de Magdeburgo.
El joven se presentaba frecuentemente al confesonario, donde el sacerdote le imponía penitencias y lo obligaba a practicar buenas obras a fin de obtener la absolución. Martín se esforzaba incesantemente por conseguir el favor de Dios, mediante la piedad, y ese mismo deseo lo llevó más tarde a la vida del convento.

Para su subsistencia en Magdeburgo, Martín tenía que pedir limosna por las calles, cantando canciones de puerta en puerta. En vista de ello sus padres, pensando que en Eisenach lo pasaría mejor, lo enviaron a estudiar en esa ciudad, donde, además, vivían parientes de su madre. No obstante, esos parientes no le prestaron ninguna ayuda, y el joven tuvo que seguir pidiendo limosna para poder comer. Cuando ya estaba a punto de abandonar sus estudios, para ponerse a trabajar con las manos, cierta señora acomodada, Doña Úrsula Cota, atraída por sus oraciones en la iglesia y conmovida por la humildad con que recibía cualquier sobra de comida, en su puerta, lo acogió en el seno de su familia. Por vez primera Lutero conoció lo que era la abundancia. Años más tarde él se refirió a la ciudad de Eisenach como "la ciudad bien amada". Cuando Lutero se hizo famoso, uno de los hijos de la familia Cota fue a cursar sus estudios en Wittenberg, donde Lutero lo recibió en su casa.

Cuando vivió en la casa de Doña Úrsula, su afectuosa madre adoptiva, Martín hizo progresos muy rápidos, recibiendo una sólida educación. Su maestro, Juan Trebunius, era un hombre culto y de método esmerado. No maltrataba a sus alumnos como lo hacían los demás maestros. Se cuenta que al encontrarse con los muchachos de su escuela, los saludaba quitándose el sombrero, porque... "nadie sabía si entre ellos había futuros doctores, regentes, cancilleres o reyes..." Para Martín, el ambiente de la escuela y del hogar le fue favorable para formar un carácter fuerte e inquebrantable, tan necesario para enfrentar a los más temibles enemigos de Dios.

Martín Lutero era más sobrio y devoto que los demás muchachos de su edad. Refiriéndose a ese hecho, Doña Úrsula dijo, a la hora de su muerte, que Dios había bendecido su hogar grandemente desde el día en que Lutero entró a su casa. Mientras tanto, los padres de Martín habían prosperado algo económicamente. El padre había alquilado un horno para la fundición de cobre, y después compró otros dos. Había sido electo concejal de su ciudad, y comenzó a hacer planes para educar a sus hijos. Sin embargo, Martín nunca se avergonzó de los días de sus pruebas y de su miseria; al contrario, los consideraba como la mano de Dios, que lo había guiado dirigiéndolo y preparándolo para su gran obra. Nadie puede, en la edad madura, encarar seriamente y con ahínco las vicisitudes de la vida, si no aprende por experiencias mientras es joven.

A los dieciocho años, Martín deseaba estudiar en una universidad. Su padre, reconociendo la capacidad de su hijo, lo envió a Erfurt, que era entonces el centro intelectual del país, donde cursaban sus estudios más de mil estudiantes. El joven estudió con tanto ahínco, que al fin del tercer semestre obtuvo el grado de bachiller en filosofía. A la edad de veintiún años alcanzó el segundo grado académico, el de doctor en filosofía; los estudiantes, profesores y autoridades le rindieron significativo homenaje.
Dentro de los muros de Erfurt había cien predios que pertenecían a la iglesia, incluyendo ocho conventos. Había también una importante biblioteca, que pertenecía a la universidad, donde Lutero pasaba todo su tiempo disponible. Siempre rogaba fervorosamente a Dios que le prodigase su bendición en sus estudios. El acostumbraba decir: "Orar bien es la mejor parte de los estudios." Sobre él escribió cierto colega: "Cada mañana él precede sus estudios con una visita a la iglesia y con una oración a Dios."
Su padre, deseando que Martín llegara a ser abogado y se volviese célebre, le compró el "Corpus Juris", que es gran obra de jurisprudencia muy costosa.
Sin embargo, el alma de Lutero deseaba ardientemente a Dios, por encima de todas las cosas. Varios acontecimientos influyeron en Lutero induciéndolo a entrar a la vida monástica, decisión esa que llenó de profunda tristeza a su padre y horrorizó a sus compañeros de la universidad.

Primero, en la biblioteca se encontró con el maravilloso libro de los libros, la Biblia completa, en latín. Hasta entonces Lutero había creído que las pequeñas porciones escogidas por la iglesia para que se leyeran los domingos eran toda la Palabra de Dios. Después de leer la Biblia durante un largo rato, exclamó: "¡Oh! ¡Si la Providencia me diese un libro como éste, sólo para mí!" Al seguir leyendo las Escrituras, su corazón comenzó a percibir la luz que irradia de la Palabra de Dios, y su alma a sentir aún más sed de Dios.
Al tiempo de graduarse de bachiller, las largas horas de estudio le ocasionaron una enfermedad que lo llevó al borde de la muerte. De esa manera, su hambre por la Palabra de Dios quedó aún más enraizada en el corazón de Lutero. Algún tiempo después de esa enfermedad, estando de viaje para visitar a su familia, le dieron un golpe de espada, y dos veces estuvo al borde de la muerte antes de que un cirujano llegase a curarle la herida. Para Lutero, la salvación de su alma sobrepasaba cualquier otro anhelo.

Cierto día, uno de sus íntimos amigos de la universidad fue asesinado. "¡Ah!" exclamó Lutero, horrorizado, "¿qué habría sido de mí si hubiese sido llamado de ésta a la otra vida tan inopinadamente?"
Pero de todos esos acontecimientos, el que más le estremeció el espíritu, fue el que experimentó durante una terrible tempestad eléctrica cuando regresaba de visitar a sus padres. No tenía donde guarecerse. El cielo estaba encendido, los rayos rasgaban las nubes a cada instante. De repente, un rayo cayó a su lado. Lutero, lleno de espanto y sintiéndose ya cerca del infierno, se postró gritando: "¡Santa Ana, sálvame y me haré monje!"
Más tarde Lutero llamó a ese incidente: "Mi camino real hacia Damasco", y no tardó en cumplir la promesa que le hiciera a Santa Ana. Invitó entonces a sus compañeros para que cenaran con él. Después de la comida, mientras sus amigos se divertían conversando y oyendo música, les anunció repentinamente que de ahí en adelante podrían considerarlo muerto, puesto que él iba a entrar al convento. En vano sus compañeros trataron de disuadirlo de su proyecto. En la obscuridad de esa misma noche, el joven, antes de cumplir sus veintidós años de edad, se dirigió al convento de los agustinos, tocó, la puerta se abrió, y Lutero entró. ¡El profesor admirado y festejado, la gloria de la universidad, que había pasado días y noches inclinado sobre los libros, se convertía ahora en un hermano agustino!
El monasterio de los agustinos era el mejor de los claustros de Erfurt. Sus monjes eran los predicadores de la ciudad, muy estimados por sus obras de caridad entre la clase pobre y oprimida. Nunca hubo en aquel convento un monje más sumiso, más devoto y más piadoso que Martín Lutero. Se sometía a los trabajos más humildes, como el ser portero, sepulturero, barrendero de la iglesia y de las celdas de los monjes. No rehusaba salir a mendigar el pan cotidiano para el convento, en las calles de Erfurt.

Durante el año de noviciado, antes de hacerse monje, los amigos de Lutero hicieron todo lo posible para disuadirlo de que llevase a cabo su decisión. Los compañeros que el convidó a cenar para anunciarles su intención de hacerse monje, se quedaron dos días junto al portón del convento esperando que él regresase al mundo. El padre de Lutero casi enloqueció al comprobar que sus ruegos eran inútiles y que todos los planes que él había forjado para el porvenir de su hijo habían fracasado.
Lutero se disculpaba diciendo: Hice una promesa a Santa Ana, para salvar mi alma. Entré al convento y acepté ese estado espiritual solamente para servir a Dios y agradarle durante la eternidad.
Sin embargo, demasiadas ilusiones se había hecho Lutero. Después de procurar crucificar la carne con ayunos prolongados, imponiéndose las más severas privaciones, y realizando un sinnúmero de vigilias, halló que, encerrado en su celda, todavía tenía que luchar contra los malos pensamientos. Su alma clamaba: "Dadme santidad o muero por toda la eternidad; llevadme al río de aguas puras y no a estos manantiales de aguas contaminadas; conducidme a las aguas de vida que salen del trono de Dios."

Cierto día Lutero encontró en la biblioteca del convento una vieja Biblia en latín, agarrada a la mesa por una cadena; para él, ésta fue un tesoro infinitamente mejor que todos los tesoros literarios del convento. Estuvo tan embebecido leyéndola, que durante semanas enteras dejó de repetir las oraciones diurnas de la orden. Luego, despertado por la voz de su conciencia, Lutero se arrepintió de su negligencia; era tal su remordimiento que no podía dormir. Se apresuró entonces a enmendar su error, y puso en ello tanto empeño que hasta se olvidaba de tomar sus alimentos.
En esas circunstancias, enflaquecido al máximo por tantos ayunos y vigilias, se sintió oprimido por los temores hasta llegar a perder los sentidos y caer al suelo. Así lo hallaron los otros monjes y quedaron admirados nuevamente por su piedad excepcional. Lutero sólo recobró el conocimiento cuando un grupo de frailes del coro lo rodeó cantando. La suave armonía le llegó hasta el alma y le despertó el espíritu. Sin embargo, aun así le faltaba la paz perpetua para su alma, aún no había oído cantar al coro celestial: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad."

En ese tiempo, el vicario general de la orden de los agustinos, Staupitz, visitó el convento. Era un hombre de gran discernimiento y devoción profunda; comprendió inmediatamente el problema del joven monje, y le ofreció una Biblia en la cual éste leyó: "El justo vivirá por fe." Por cuánto tiempo Lutero había anhelado:"¡Oh, si Dios me diese un libro de estos sólo para mil" — ¡Ahora él ya lo poseía!

En la lectura de la Biblia encontró un gran consuelo, pero la obra no podía completarse en un día. Quedó entonces más resuelto que nunca a alcanzar la paz para su alma en la vida monástica, ayunando y pasando noches enteras sin dormir. Estando gravemente enfermo exclamó: "Mis pecados! ¡Mis pecados!" A pesar de que su vida estaba libre de manchas, como él afirmaba y otros atestiguaban, se sentía culpable ante Dios, hasta que un anciano monje le recordó una palabra del Credo: "Creo en el perdón de los pecados." Vio entonces que Dios no solamente había perdonado los pecados de Daniel y de Simón Pedro, sino también los suyos.
Poco tiempo después de esos acontecimientos, Lutero se ordenó de sacerdote. La primera misa que celebró fue un gran suceso. Su padre, que no lo había perdonado desde el día en que él había abandonado sus estudios de jurisprudencia hasta ese momento, asistió a la primera misa, después de viajar a caballo desde Mansfield acompañado por veinticinco amigos, y trayendo un buen donativo para el convento.
Después que cumplió los veinticinco años de edad, Lutero fue designado para la cátedra de filosofía de Wittenberg, a donde se mudó para vivir en el convento de su orden. Sin embargo, su alma tenía ansias de la Palabra de Dios y del conocimiento de Cristo. En medio de las ocupaciones que le imponía su cátedra de filosofía, se dedicó al estudio de las Escrituras, y en ese primer año obtuvo el título de "bachiller en Biblia". Su alma ardía con el fuego de los cielos; de todas partes afluían multitudes para escuchar sus discursos, los cuales emanaban abundante y vivamente de su corazón, sobre las maravillosas verdades reveladas en las Escrituras. Uno de los más famosos profesores de Leipzig, conocido como "La luz del mundo", dijo: "Este fraile avergonzará a todos los doctores; pregonará una doctrina nueva y reformará toda la iglesia, porque él se basa en la Palabra de Cristo. La Palabra que nadie en el mundo puede resistir, y nadie puede refutar, aun cuando se la ataque con todas las armas de la filosofía."

Uno de los puntos culminantes de la biografía de Lutero es su visita a Roma. Había surgido una disputa reñida entre siete conventos de los agustinos y decidieron llevar los puntos de la desavenencia para que el Papa los resolviera. Como Lutero era el hombre más hábil y más elocuente, y además, era altamente apreciado y respetado por todos los que lo conocían, fue escogido para representar a su convento en Roma.
Lutero hizo el viaje a pie en compañía de otro monje. En aquel tiempo Lutero todavía estaba fiel y enteramente dedicado a la Iglesia Católica. Cuando, al fin llegaron a un punto del camino desde donde se avistaba la famosa ciudad, Lutero cayó de rodillas y exclamó: "¡Ciudad Santa, yo te saludo!"
Los dos monjes pasaron un mes en Roma visitando los diversos santuarios y los lugares de peregrinación. Lutero celebró misa diez veces. [Lamentó entonces que sus padres no se hubiesen muerto todavía, porque los hubiera podido rescatar del purgatorio! Un día, subiendo la Santa Escalinata de rodillas, a fin de ganarse la indulgencia que el jefe de la iglesia prometía por ese sacrificio, resonaron en sus oídos con voz de trueno las palabras de Dios: "El justo vivirá por la fe." Lutero se levantó y salió avergonzado.

Después que vio la corrupción tan generalizada que había en Roma, su alma se apegó a la Biblia, más que nunca. Al llegar de regreso a su convento, el vicario general insistió en que diese los pasos necesarios para obtener el título de doctor, el cual le daría el derecho de predicar. Sin embargo, reconociendo Lutero la enorme responsabilidad que eso le acarrearía ante Dios y no queriendo ceder, dijo: "No es de poca importancia que el hombre hable en lugar de Dios... Ah, señor doctor, al pedirme que lo haga, me quitáis la vida; no resistiré más de tres meses." El vicario general le respondió: "¡No importa! Que así sea, en nombre de Dios, puesto que Dios también necesita en los cielos a hombres consagrados e inteligentes."
Ya elevado a la dignidad de doctor en teología, el corazón de Lutero ardía aún más en deseos de profundizar sus conocimientos de las Sagradas Escrituras; fue entonces nombrado predicador de la ciudad de Wittenberg. Los libros que él estudió y sus márgenes llenos de anotaciones que escribió en letra menuda, sirven a los eruditos de hoy como ejemplo, por la forma cuidadosa y ordenada en que Lutero realizó sus estudios.
El mismo escribió lo siguiente acerca de la gran transformación que experimentó su vida en ese tiempo:

"Deseando ardientemente comprender las palabras de Pablo, comencé a estudiar su epístola a los Romanos. Sin embargo, noté que en el primer capítulo consta que la justicia de Dios se revela en el evangelio (w. 16, 17). Yo detestaba las palabras: la justicia de Dios, porque conforme me enseñaron, yo la consideraba como un atributo del Dios Santo que lo lleva a castigar a los pecadores. A pesar de vivir irreprensiblemente como monje, mi conciencia perturbada me mostraba que era pecador ante Dios. Así, yo detestaba a un Dios justo, que castiga a los pecadores... Tenía la conciencia intranquila, en lo íntimo mi alma se sublevaba. Sin embargo, volvía siempre al mismo versículo, porque quería saber lo que Pablo enseñaba. Al fin, después de meditar sobre ese punto durante muchos días y noches, Dios en su gracia infinita me mostró la palabra: 'El justo vivirá por la fe.' Vi entonces que la justicia de Dios, en este versículo, es la justicia que el hombre piadoso recibe de Dios mediante la fe, como una dádiva."

De esa forma el alma de Lutero se libró de su esclavitud. El mismo así lo escribió: "Entonces me sentí recién nacido, y en el paraíso. Todas las Escrituras tenían ahora para mí otro significado; las escudriñaba para ver todo cuanto enseñan sobre la "justicia de Dios". Antes, esas palabras eran odiosas para mí; ahora las recibí con el más intenso amor. Ese versículo fue para mí la puerta de entrada al paraíso."

Después de esa experiencia maravillosa, Lutero predicaba diariamente; en ciertas ocasiones llegaba a predicar hasta tres veces al día, conforme él mismo lo cuenta: "Lo que el pastor es para el rebaño, la casa para el hombre, el nido para el pajarito, la peña para la cabra montes, el arroyo para el pez, eso es la Biblia para las almas fieles." Por fin, la luz del evangelio rasgó las tinieblas en que vivía, y el alma de Lutero ardía por conducir a sus oyentes hacia el Cordero de Dios, que quita todo el pecado.
Lutero hizo que el pueblo considerase la verdadera religión, no como una simple profesión, o un sistema de doctrinas, sino como la vida misma en Dios. La oración no fue más un ejercicio sin sentido, sino una comunión con Dios, quien nos cuida con un amor infinito. Mediante sus sermones, Dios reveló su corazón a miles de oyentes, a través del corazón de Lutero.

Durante una convención de agustinos Lutero fue invitado a predicar, pero en vez de dar un mensaje doctrinal de sabiduría humana, como era de esperarse, pronunció un ardiente discurso contra la lengua maldiciente de los monjes. Los agustinos, impresionados por ese mensaje, ¡lo eligieron director a cargo de once conventos! Lutero no solamente predicaba la virtud, sino que también la practicaba, amando verdaderamente a su prójimo. En ese tiempo la peste procedente del oriente, visitó a Wittenberg. Se calcula que la cuarta parte de la población de Europa, la mitad de la población de Alemania, fue segada por la peste. Cuando profesores y estudiantes huyeron de la ciudad, instaron a Lutero que huyese también; pero él respondió: "¿A dónde he de huir? Mi lugar esta aquí; el deber no me permite ausentarme de mi puesto, hasta cuando Aquel que me envió a este lugar me llame. No es que yo no le tema a la muerte, sino que espero que el Señor me dé ánimo." Así era como Lutero ejercía su ministerio guiando el alma y el cuerpo de sus semejantes durante un tiempo de aflicción y angustia universales.

La fama del joven monje se esparció hasta muy lejos. Entretanto sin reconocerlo, mientras trabajaba incansablemente para la iglesia, se había alejado del rumbo liberal que ella seguía en doctrina y práctica.

En el mes de octubre de 1517, Lutero fijó a la puerta de la iglesia del Castillo de Wittenberg sus 95 tesis, cuyo tenor era que Cristo requiere el arrepentimiento y la tristeza por el pecado cometido, y no la penitencia.

Lutero fijó sus tesis o proposiciones para un debate público, en la puerta de la iglesia, como era costumbre en ese tiempo. Pero esas tesis, escritas en latín, fueron enseguida traducidas al alemán, al holandés y al español. Antes de transcurrido un mes, para sorpresa de Lutero, sus tesis ya habían llegado a Italia y estaban haciendo temblar los cimientos del viejo edificio de Roma. Fue como consecuencia de ese acto de fijar las 95 tesis en la puerta de la iglesia de Wittenberg que nació la Reforma, es decir, que fue eso lon que dio origen al gran movimiento de almas que e todo el mundo ansiaban volver a la fuente pura, a la Palabra de Dios. Sin embargo, Lutero no atacó a la iglesia católica; al contrario, salió en defensa del Papa contra los vendedores de indulgencias.

En el mes de agosto de 1518, Lutero fue llamado a Roma para responder a la acusación de herejía que se le imputaba. No obstante, el elector Federico no consintió que lo sacasen fuera del país, por lo que Lutero fue intimado a presentarse en Augsburgo. "Te quemarán vivo", insistían sus amigos. Lutero entonces les respondió resueltamente: "Si Dios sustenta la causa, la causa subsistirá."

La orden que emitió el nuncio del Papa en Augsburgo, fue: "Retráctese o no saldrá de aquí." Sin embargo, Lutero consiguió huir de la ciudad atravesando una pequeña cancela en el muro de la ciudad, aprovechando la obscuridad de la noche. Al llegar de nuevo a Wittenberg, un año después de fijar sus tesis, Lutero se había convertido en el personaje más popular de toda Alemania. No existían periódicos en ese tiempo, pero de la pluma de Lutero fluían las respuestas a todos sus críticos, que eran luego publicadas en folletos. Lo que Lutero escribió en esa forma, hoy completa cien volúmenes.

Erasmo, el célebre humanista y literato holandés, le escribió a Lutero: "Sus libros están despertando a todo el país... A los hombres más eminentes de Inglaterra les gustan sus escritos..."

Cuando la bula de excomunión, enviada por el Papa, llegó a Wittenberg, Lutero respondió con un tratado dirigido al Papa, León X, exhortándolo en el nombre del Señor a que se arrepintiese. La bula del Papa fue quemada fuera del muro de la ciudad de Wittenberg ante una gran multitud. Sobre el particular, Lutero escribió al vicario general: "En el momento de quemar la bula, yo estaba temblando y orando, pero ahora estoy satisfecho de haber realizado este enérgico acto." Lutero no esperó a que el Papa lo excomulgase, sino que inmediatamente saltó de la Iglesia de Roma a la Iglesia del Dios Vivo.

No obstante, el Emperador Carlos V, que iba a convocar su primera Dieta en la ciudad de Worms, quería que Lutero compareciese para responder, personalmente, a los cargos de sus acusadores. Los amigos de Lutero insistían en que no fuese, alegando: ¿No fue Juan Hus entregado a Roma para ser quemado, a pesar de la garantía de vida dada por el Emperador? Pero en respuesta a todos los que se esforzaban en disuadirlo de comparecer ante sus terribles enemigos, Lutero, fiel al llamado de Dios, les dijo: "Aun cuando haya en Worms tantos demonios cuantas sean las tejas en los tejados, confiando en Dios, yo iré." Después de impartir instrucciones acerca de su obra, previendo el caso de que no volviese, él partió.

En su viaje a Worms, el pueblo afluyó en masa para conocer al gran hombre que había tenido el coraje de desafiar la autoridad del Papa. En Mora predicó al aire libre, porque en las iglesias ya no cabían las enormes multitudes que querían oír sus sermones. Al avistar las torres de las iglesias de Worms, se irguió en la carroza en que viajaba y cantó su himno, el más famoso de la Reforma: "Ein' Feste Burg", esto es, "Castillo fuerte es nuestro Dios". Al entrar por fin a la ciudad, lo acompañaba el pueblo en una multitud mucho mayor que la que había ido a recibir a Carlos V. Al día siguiente lo llevaron ante el emperador, a cuyo lado se encontraban el delegado del Papa, seis electores del imperio, veinticinco duques, ocho mar-graves, treinta cardenales y obispos, siete embajadores, los diputados de diez ciudades y un gran número de príncipes, condes y barones.

Es fácil imaginar que el reformador fuese un hombre de mucho coraje y de físico vigoroso como para enfrentar tantas fieras que ansiaban despedazarle el cuerpo. Pero la verdad es que él había pasado una gran parte de su vida alejado de los hombres y, sobre todo, se encontraba muy débil por el viaje, durante el cual había tenido necesidad de que lo atendiese un médico. Sin embargo, no perdió su entereza y se mostró valeroso, no en su propia fuerza, sino en el poder de Dios.

Sabiendo que tenía que comparecer ante una de las más imponentes asambleas de autoridades religiosas y civiles de todos los tiempos, Lutero pasó la noche anterior en vigilia. Postrado con el rostro en tierra, luchó con Dios llorando y suplicando. Uno de sus amigos lo oyó orar así: "¡Oh Dios todopoderoso! ¡la carne es débil, el diablo es fuerte! ¡Ah, Dios, Dios mío! Te pido que estés junto a mí contra la razón y la sabiduría del mundo. Hazlo, pues solamente tú lo puedes hacer. No es mi causa sino la tuya. ¿Qué tengo yo con los grandes de la tierra? Es tu causa, Señor, tu justa y eterna causa. ¡Sálvame, oh Dios fiel! ¡Solamente en ti confío, oh Dios! Dios mío... ven, estoy dispuesto a dar, como un cordero, mi propia vida. El mundo no conseguirá atar mi conciencia, aun cuando esté lleno de demonios; y si mi cuerpo tiene que ser destruido, mi alma te pertenece, y estará contigo eternamente..."

Se cuenta que, al día siguiente, cuando Lutero atravesó el umbral del recinto donde comparecería ante la Dieta, el veterano general Freudsburg puso la mano en el hombro del Reformador y le dijo: "Pequeño monje, vas a enfrentarte a una batalla diferente, que ni yo ni ningún otro capitán jamás hemos experimentado, ni siquiera en nuestras más sangrientas conquistas. Sin embargo, si la causa es justa, y estás convencido de que lo es, avanza en nombre de Dios, y no temas nada, que Dios no te abandonará." El gran general no sabía que Martín Lutero había vencido la batalla en oración y que entraba solamente para declarar que la había ganado a peores enemigos.

Cuando el nuncio del Papa exigió a Lutero que se retractase ante la augusta asamblea, él respondió: "Si no me refutareis por el testimonio de las Escrituras o por argumentos — puesto que no creo ni en los papas ni en los concilios, siendo evidente que muchas veces ya se engañaron y se contradijeron entre sí— mi conciencia tiene que acatar la Palabra de Dios. No puedo retractarme, ni me retractaré de nada, puesto que no es justo, ni seguro actuar contra la conciencia. Dios me ayude, Amén."

Al volver a su aposento, Lutero levantó las manos al cielo y exclamó con el rostro todo iluminado: "¡Consumado está! "¡Consumado está!" ¡Si yo tuviese mil cabezas, soportaría que todas ellas fuesen cortadas antes que retractarme!"

La ciudad de Worms, al recibir la noticia de la osada respuesta dada por Lutero al nuncio del Papa, se alborozó. Las palabras del Reformador se publicaron y difundieron entre el pueblo, que luego concurrió para rendirle el debido homenaje.

A pesar de que los papistas no consiguieron con su influencia que el emperador violase el salvoconducto y quemase en una hoguera al llamado hereje, Lutero, sin embargo, tuvo que enfrentar otro grave problema. El edicto de excomunión entró inmediatamente en vigor; Lutero, según la excomunión, era considerado un criminal y, al terminar el plazo de su salvoconducto, tendría que ser entregado al emperador; todos sus libros debían ser incautados y quemados; el hecho de ayudarlo de cualquier manera que fuese, sería considerado un crimen capital.

Pero a Dios le es fácil cuidar de sus hijos. Estando Lutero de regreso a Wittenberg, fue repentinamente rodeado en un bosque por un bando de caballeros enmascarados que, después de despedir a las personas que lo acompañaban, lo condujeron a altas horas de la noche, al castillo de Wartburgo, cerca de Eisenach. Esta fue una estratagema del Príncipe de Sajonia para salvar a Lutero de sus enemigos que planeaban asesinarlo antes de que llegase a casa.

En el castillo, Lutero pasó muchos meses disfrazado; tomó el nombre de Caballero Jorge, y el mundo lo daba por muerto. Fieles siervos de Dios oraban día y noche. Las palabras del pintor Alberto Durero expresan los sentimientos del pueblo: "¡Oh Dios! si Lutero fuese muerto ¿quién nos expondría entonces el evangelio?"

Sin embargo, en su retiro, libre de sus enemigos, tuvo libertad de escribir; y el mundo comprendió luego, por la gran cantidad de literatura, que esa obra salía de la pluma de Lutero, y que, de hecho, él estaba vivo. El Reformador conocía bien el hebreo y el griego, y en tres meses tradujo todo el Nuevo Testamento al idioma alemán. En unos meses más, la obra, ya impresa, se encontraba en las manos del pueblo. De esa edición se vendieron cien mil ejemplares en cuarenta años, además de las cincuenta y dos ediciones que se imprimieron en otras ciudades. Para aquel tiempo ésa era una circulación inmensa, pero Lutero no aceptó un solo centavo por concepto de derechos de autor.

La mayor obra de toda su vida fue, sin duda, la de dar al pueblo alemán la Biblia en su propia lengua, después de volver a Wittenberg. Entonces ya había otras traducciones, pero escritas en un alemán latinizado que el pueblo no comprendía. La lengua alemana de aquel tiempo era un conjunto de dialectos, pero al traducir la Biblia, Lutero empleó un lenguaje que fuese comprendido por todos, el mismo que más tarde sirvió a hombres como Goethe y Schiller para que escribiesen sus obras. Su éxito al traducir las Sagradas Escrituras para el uso de los más humildes, está confirmado por el hecho de que, aún después de cuatro siglos, se considera su traducción como la principal.

Otro factor importante que contribuyó al éxito de esa traducción, fue que Lutero era un erudito en hebreo y griego, por lo que tradujo directamente de las lenguas originales. No obstante, el valor de su obra no se basa únicamente en sus indiscutibles dotes literarias. Lo que le dio valor fue que Lutero conocía la Biblia como nadie podía conocerla, puesto que él había sentido la angustia eterna y había encontrado en las Escrituras el verdadero y único consuelo. Lutero conocía íntimamente y amaba sinceramente al Autor del Libro. Como resultado, su corazón se inflamó con el fuego y el poder del Espíritu Santo. Ahí residía el secreto de haber podido traducir todo al idioma alemán en tan poco tiempo.

Como es bien sabido, la fortaleza de Lutero y de la Reforma fue la Biblia. Desde Wartburgo él escribió para su pueblo de Wittenberg: "Jamás en ninguna parte del mundo se escribió un libro más fácil de comprender que la Biblia. Comparado con otros libros, es como el sol en contraste con todas las demás luces. No os dejéis inducir por ellos a abandonarla bajo ningún pretexto. Si os alejáis de ella por un momento, todo estará perdido; podrán llevaros a dondequiera que se les antoje. Si permanecéis fíeles a las Escrituras, seréis victoriosos."

Después de colgar el hábito de monje, Lutero resolvió dejar por completo la vida monástica, casándose con Catalina de Bora, una monja que también había salido del claustro porque había comprendido que semejante vida era contra la voluntad de Dios. La figura de Lutero sentado a la lumbre de su hogar con su esposa y sus seis hijos a quienes amaba tiernamente, inspira a los hombres más que el gran héroe al presentarse ante el legado papal en Augsburgo.

En los cultos domésticos la familia rodeaba un harmonio, con el cual alababan a Dios juntos. El Reformador leía el Libro que había traducido para el pueblo, y después alababan a Dios y oraban hasta sentir la presencia divina entre ellos.

Lutero y su esposa se amaban profundamente. Son de él estas palabras:

"Soy rico, Dios me ha dado mi monja y tres hijos, las deudas no me atemorizan: Catalina paga todo." Catalina von Bora era apreciada por todos. Algunos, de hecho, llegaban a censurarla porque era demasiado económica; pero, ¿qué habría sido de Martín Lutero y de toda su familia, si ella hubiese actuado como él? Se decía que él, aprovechando que su esposa estaba enferma, cedió su propio plato de comida a cierto estudiante que estaba hambriento. No aceptaba ni un centavo de sus alumnos y se negaba a vender sus escritos, dejándoles todo el lucro a los tipógrafos.

Durante sus meditaciones sobre las Escrituras, muchas veces se olvidaba de comer. Al escribir su comentario sobre el Salmo 23, pasó tres días encerrado en su cuarto comiendo solamente pan y sal. Cuando su esposa hizo abrir la puerta de la habitación con un cerrajero, lo encontraron escribiendo, sumergido en sus pensamientos y completamente ajeno a todo lo que sucedía a su alrededor.

Es difícil tener una idea exacta de lo mucho que debemos actualmente a Martín Lutero. El gran paso que él dio para que el pueblo quedase libre para servir a Dios conforme a sus leyes, es algo que escapa a nuestra comprensión. Era un gran músico y escribió algunos de los himnos más espirituales que se cantan actualmente. Preparó el primer himnario recopilando diversos himnos, y estableció la costumbre de que todos los asistentes a los cultos cantasen juntos. Insistió en que no solamente los varones, sino también las damas fuesen instruidas, convirtiéndose así en el padre de las escuelas públicas. Antes de Lutero, el sermón en los cultos tenía muy poca importancia; pero él hizo del sermón la parte principal del culto. El mismo dio el ejemplo para acentuar esa costumbre: era un predicador de gran elocuencia. El mismo se tenía en poco, pero sus mensajes le brotaban de lo más íntimo de su corazón, a tal punto que el pueblo llegaba a sentir la presencia de Dios cuando él predicaba. En Zwiekau predicó a un auditorio de 25 mil personas en la plaza pública. Se calcula que escribió 180 volúmenes en su lengua materna y casi un número igual en latín. A pesar de sufrir de varias enfermedades, siempre se esforzaba, diciendo: "Si yo muriese en la cama, sería una vergüenza para el Papa."

Generalmente se atribuye el gran éxito de Lutero a su extraordinaria inteligencia y a sus destacados dones. El hecho es que él tenía la costumbre de orar durante horas enteras. Decía que si no pasaba dos horas orando por la mañana, se exponía a que Satanás ganase la victoria sobre él durante ese día.

Cierto biógrafo escribió:

“El tiempo que él pasa orando produce el tiempo para todo lo que hace. El tiempo que pasa escudriñando la Palabra vivificante le llena el corazón, que luego se desborda en sus sermones, en su correspondencia y en sus enseñanzas"

Su esposa dijo que las oraciones de Lutero “eran a veces como los pedidos insistentes de su hijito Hanschen, que confiaba en la bondad de su padre; otras veces, era como la lucha de un gigante en la angustia del combate.”

Encontramos lo siguiente en la Historia de la Iglesia Cristiana, de Souer, Vol. 3, Pág. 406:

“Martín Lutero profetizaba, evangelizaba, hablaba lenguas e interpretaba, revestido de todos los dones del Espíritu.”

A los sesenta y dos años predicó su último sermón, sobre el texto:

“Escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños.”

Ese mismo día escribió a su querida esposa, Catalina: “Echa tu carga sobre el Señor, y él te sustentará. Amén.” Esta fue una frase de su última carta. Vivió esperando siempre que el Papa lograra cumplir la repetida amenaza de quemarlo vivo. Sin embargo, no fue esa la voluntad de Dios. Cristo lo llamó mientras sufría de un ataque al corazón, en Eisleben, su ciudad natal.
Las últimas palabras de Lutero fueron: “Voy a entregar mi espíritu.” Luego alabó a Dios en voz alta: “¡Oh, mi Padre Celestial! Dios mío, Padre de nuestro Señor Jesucristo, en quien creo, a quien prediqué y a quien confesé, amé y alabé.-.. Oh, mi querido Señor Jesucristo, a ti encomiendo mi pobre alma. [Oh, mi Padre Celestial! En breve tiempo tengo que abandonar este cuerpo, pero sé que permaneceré eternamente contigo y ¡que nadie podrá arrebatarme de tus manos!” Luego, después de recitar a Jua_3:16 tres veces, repitió las palabras: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu, pues tú me rescataste, Dios fiel”; acabando de decir esto, cerró los ojos y durmió.

Un inmenso cortejo de creyentes que lo amaban sinceramente, precedido de cincuenta jinetes, salió de Eisleben con destino a Wittenberg, pasó por la puerta de la ciudad donde el Reformador había quemado años antes la bula de excomunión, y entró por las puertas de la misma iglesia donde, hacía veintinueve años Lutero había fijado las 95 tesis. Durante la ceremonia fúnebre, el pastor Bugenhagen y Melancton, inseparable compañero de Lutero, pronunciaron sendos discursos. Después abrieron la sepultura, previamente preparada al lado del pulpito, y allí depositaron el cuerpo de Lutero.

Catorce años más tarde, el cuerpo de Melancton encontró descanso al otro lado del pulpito de la misma iglesia. Alrededor de esas dos sepulturas yacen los restos mortales de más de noventa maestros de la Universidad.
Las puertas de la iglesia del castillo fueron destruidas por el fuego durante el bombardeo de Wittenberg en 1760, pero fueron substituidas por puertas de bronce en 1812, sobre las cuales se encuentran grabadas las 95 tesis.

Pero este gran hombre, que perseveró en la oración, dejó grabadas, no en el metal que al fin se corroe, sino en centenares de millones de almas inmortales, la Palabra de Dios que estará dando fruto para toda la eternidad. Gloria a Dios!!

Fuente:
Biografías de grandes cristianos, Orlando Boyer
Editorial Vida Deerfield, Florida 33442-8134

segunda-feira, 25 de outubro de 2010

Usos & Costumes II

Sobre USOS E COSTUMES: O TRAJE DA MULHER CRISTÃ.
“... as mulheres se ataviem em traje honesto, com pudor e modéstia, não
com tranças, ou com ouro, ou pérolas, ou vestidos preciosos, mas (como
convém a mulheres que fazem profissão de servir a Deus) com boas
obras”. (1Tm 2.9-10). 1
INTRODUÇÃO
1. No início da minha fé, tive dificuldades em fazer distinção entre a pura doutrina bíblica e a tradição humana 2
transmitida pelos líderes assembleianos. Apesar do zelo de alguns ensinadores da igreja no transmitir a Palavra,
o forte apego denominacional aos usos e costumes fazia com que do mesmo púlpito em que se pregava a
Graça salvadora de Jesus Cristo fossem excluídos os obreiros que assistiam televisão, as mulheres que
andavam de bicicleta e os jovens namorados que caminhavam de mãos dadas; no mesmo testemunho em que
se proclamava o milagre da cura divina fossem condenados a medicina e os medicamentos; no mesmo sermão
que se exortava a igreja a ser cheia do Espírito Santo fossem admoestados os fiéis que bebiam coca-cola ou
mascavam chicletes.
2. Com o passar dos anos, o aprofundamento na leitura da Bíblia e da história da igreja, o contato com outras
culturas genuinamente cristãs e o estudo sistematizado da teologia cristã ajudaram-me a fazer separação entre
doutrina e tradição, temas esses confusamente ministrados ao povo evangélico, em muitas igrejas e lugares.
3. Em essência, a doutrina cristã compreende o conjunto de princípios ensinados por Jesus Cristo,
transmitidos pelos Apóstolos e expressos nas Sagradas Escrituras; enquanto os usos e costumes são dogmas
humanos, tradições de uma cultura local, de um povo ou nação, e não se encontram escritos na Bíblia Sagrada.
4. Não obstante essa definição de termos ser de domínio universal e secular, até época recente, várias igrejas
proibiam seus adeptos de ouvir rádio, usar perfume e tomar banho no mar; obrigavam pessoas de sexo oposto
a sentarem em bancadas distintas, separando famílias no instante do culto divino. À mulher, era proibido cortar
o cabelo (e, se casada, usá-lo solto), usar jóias e conversar com homens que não fosse seu pai, irmão ou
marido. Quanto ao homem, era sinal de fraqueza espiritual usar o cabelo ou a barba crescidos, vestir jeans ou
roupas coloridas; entretanto, usar paletó, gravata e chapéu era recomendável, especialmente para os
postulantes ao ministério. Essas e outras excrescências semelhantes eram tidas como “doutrina” da igreja!
5. Pergunto-me o que foi feito da maioria dessas “doutrinas”? Se eram de Deus, por que foram abandonadas e
esquecidas? Se não eram de Deus, por que foram ensinadas e prevaleceram tanto tempo provocando
constrangimentos, advertências, suspensões e exclusões de pessoas arduamente conquistadas para a Graça?
Quase todas passaram, conforme previu o apóstolo Paulo. Nada mais eram que “doutrina de homens”,
tradições seculares que o tempo mudou. No entanto, outras anomalias com essas ainda são praticadas em
algumas igrejas, neste início de terceiro milênio, em nome de pseudodoutrinas e de uma falsa santidade!
6. Ao evocar esses fatos, o autor desta Súmula não tem outro propósito que não seja realçar a importância de
se conferir nas Escrituras quaisquer pontos controvertidos no ensino ministrado às igrejas - a exemplo do traje
da mulher cristã, principalmente, nas Assembléias de Deus -, visando a minimizar conflitos e a eliminar
sobrecargas impostas a algumas das servas do Senhor. 3
"Se, pois, estais mortos com Cristo quanto aos rudimentos do mundo, por que vos
carregam ainda de ordenanças, como se vivêsseis no mundo, tais como: não toques,
não proves, não manuseies? As quais coisas todas perecem pelo uso, segundo os
preceitos e doutrinas dos homens; as quais têm, na verdade, alguma aparência de
sabedoria, em devoção voluntária, humildade, e em disciplina do corpo, mas não são de
valor algum senão para a satisfação da carne". (Cl 2.20-23).
O JULGAR PESSOAS PELA APARÊNCIA
7. Desde os primórdios do cristianismo, a aparência exterior das pessoas incomoda alguns religiosos. Jesus
condenou o tradicionalismo de alguns fariseus e mestres da lei, quando esses questionaram o comportamento
dos seus discípulos, que não seguiam as tradições dos líderes religiosos de Israel. (ver Mt 15.1-3; Mc 7.1-9).
Jesus qualificou-os como hipócritas, por negligenciarem os mandamentos de Deus e se apegarem às tradições
dos homens. E advertiu: “Assim vocês anulam a Palavra de Deus, por meio da tradição que vocês mesmos
transmitiram”. 4
Numa outra situação, Jesus alertou seus discípulos e uma multidão que o seguia sobre o comportamento
desses mesmos líderes religiosos, recomendando:
“Observai, pois, e praticai tudo o que vos disserem; mas não procedais em
conformidade com as suas obras, porque dizem e não praticam. Pois atam fardos
pesados e difíceis de suportar, e os põem sobre os ombros dos homens; eles, porém,
nem com o dedo querem movê-los”. (Mt 23.3-4).
8. Como se sabe, essa casta religiosa judaica era notória por ostentar vestes impecáveis, longas franjas e filactérios 5
que os destacavam dentre os demais membros da sociedade, dando-lhes uma aparência exterior de justiça
própria. Jesus reprovou vigorosamente esse comportamento, conforme se depreende de suas palavras:
“Ai de vós, escribas e fariseus, hipócritas! Pois que sois semelhantes aos sepulcros
caiados, que por fora realmente parecem formosos, mas interiormente estão cheios de
ossos de mortos e de toda imundícia. (...). Serpentes, raça de víboras! Como escapareis
da condenação do inferno?” (Mt 23.27,33).
O Senhor Jesus tinha autoridade para condenar essa forma de agir porque nunca se vestiu de modo diferente
pelo fato de ser o Filho de Deus. Para Judas o identificar dentre os outros homens, teve que lhe dar um beijo.
Se Ele usasse trajes diferenciados ou sinais exteriores de santidade, bastaria a Judas ter dito: “É aquele assim
ou assaz!”. Porém, ele era exteriormente tão parecido com os demais que o traidor teve que dizer: “O que eu
beijar é esse; prendei-o”. (Mt 26.48b).
9. A diferença de Jesus para os seus semelhantes não estava na roupa que usava, mas na mensagem que
pregava e nas ações que realizava. João (7.46), escreveu: “nunca homem algum falou assim como este
homem”. E Lucas (24.19), declarou que Jesus Nazareno foi “... poderoso em obras e palavras diante de Deus e
de todo o povo”.
10. Julgar as pessoas por aquilo que elas aparentam é uma prática antiga com adeptos na presente época.
Jesus externou seu pensamento sobre isto, dizendo: "Não julgueis segundo a aparência, mas julgai segundo a
reta justiça”. (Jo 7.24).
Paulo assim interpretou o Mestre:
“Quem és tu que julgas o servo alheio? Para seu próprio senhor ele está em pé
ou cai; mas estará firme, porque poderoso é Deus para o firmar. Um faz
diferença entre dia e dia, mas outro julga iguais todos os dias. Cada um esteja
inteiramente seguro em seu próprio ânimo. Aquele que faz caso do dia, para o
Senhor o faz. O que come para o Senhor come, porque dá graças a Deus; e o
que não come para o Senhor não come e dá graças a Deus”. (Rm 14.4-6).
O pastor Tiago ensinou à igreja cristã universal:
"Irmãos, não faleis mal uns dos outros". (Tg 4.11a).
11. Ainda que se impute fraqueza aos que seguem tradições humanas em detrimento da Palavra de Deus,
maior deslize é julgar os que não seguem essas tradições. Em suma, jamais devemos julgar o próximo, por
motivo algum: seja por dogmas da igreja ou por costumes e tradições de homens não referendados pelas
Escrituras.
AS “DOUTRINAS” SOBRE VESTUÁRIO PESSOAL
12. Algumas igrejas, equivocadamente, têm firmado doutrinas sobre roupas interpretando Deuteronômio 22.5.
Esse, aliás, é o único texto da Bíblia que fala sobre vestes de homem e de mulher contendo proibição. Talvez
por isso os pregadores de "doutrinas" gostam tanto de usá-lo, apesar de estar inserido no Antigo Testamento.
Assim diz o texto:
"Não haverá trajo de homem na mulher, e não vestirá o homem veste de mulher;
porque qualquer que faz isto abominação é ao SENHOR, teu Deus”.
Antecedendo à análise do versículo, é interessante ressaltar que esses “doutrinadores” não se aplicam com o
mesmo esmero a ensinar ou viver o contexto dessa escritura como, por exemplo, os versículos que se seguem:
"Quando edificares uma casa nova, farás no telhado um parapeito, para que não
ponhas culpa de sangue na tua casa, se alguém de alguma maneira cair dela”. (22.8).
“Não te vestirás de diversos estofos de lã e linho juntamente”. (22.11).
"Franjas porás nas quatro bordas da tua manta, com que te cobrires". (22.12).
Eles não ensinam nem seguem esses mandamentos: não constroem parapeitos em suas casas, não se abstêm
de usar lã e linho em suas roupas e não usam franjas em suas mantas; razão pela qual, à luz da própria Lei,
esses legalistas estão em sérias dificuldades, conforme alertou Tiago, o irmão do Senhor:
“Porque qualquer que guardar toda a lei e tropeçar em um só ponto tornou-se
culpado de todos”. (Tg 2.10).
13. Retornando ao versículo 5, nenhuma novidade há em dizer que este ditame da lei mosaica se assemelha ao
que ordenava apedrejar mulheres flagradas em adultério. A grande novidade está no fato de que Jesus
qualificou como "acusadores" os que queriam apedrejar a mulher adúltera pega em flagrante e a ele levada
para experimentá-lo no tocante à mesma Lei. (Jo 8.10).
Ainda hoje, muitos vivem como “acusadores” do seu próximo, condenando pela aparência. O mais lamentável é
quando o fazem com base em doutrinas humanas. Mesmo tendo a Lei a seu favor, Jesus não condenou aquela
mulher. Ele advertiu-a para não mais pecar, mas não a condenou!
A CALÇA COMPRIDA NAS MULHERES
14. Deuteronômio 22.5 está no contexto dos últimos discursos de Moisés, quatorze séculos antes de Cristo. Por
mais que se distorça sua interpretação, esse texto não trata de calça comprida. E nem poderia, pois naquela
época não existia esse tipo de vestuário! 6 Homens e mulheres usavam longos trajes, semelhantes a vestidos.
15. Dos dias de Jesus aos atuais as roupas mudaram muito. E deverão mudar novamente para cumprimento
das visões do Apocalipse. Em 1.13, João viu o Jesus glorificado “vestido até aos pés de uma veste comprida";
em 6.11, consta que o próprio Deus mandará vestir os mártires com uma comprida veste branca; e em 7.9, os
salvos da grande tribulação também usarão essas vestes.
Deus jamais vestiria um salvo com abominação! Logo, a condenação citada em Dt 22.5 não se refere ao uso do
mesmo tipo de roupa por homens e mulheres; é mais plausível aceitar que trate da troca de roupa entre os
sexos, ou seja, o homem se vestindo para passar por mulher e a mulher se vestindo para passar por homem. 7
16. Comungo com o entendimento de inúmeros estudiosos das Escrituras para os quais o objetivo imediato da
proibição contida em Dt 22.5 era manter a santidade da distinção dos sexos estabelecida quando da criação do
homem e da mulher.
17. Do mesmo modo que nos costumes bíblicos há diferença entre o vestido usado pelo homem e o vestido
usado pela mulher, também nos dias de hoje há diferença entre a calça comprida usada pelo homem e a calça
comprida usada pela mulher. Apesar de serem parecidas, elas não são iguais.
Assim, o uso da calça comprida pela mulher não é abominação, desde que o modelo seja feminino e a mulher
não esteja querendo se passar por homem. Há calças compridas feitas exclusivamente para mulheres, segundo
um figurino feminino. É calça de mulher, feita para mulher, logo não é "traje de homem".
O uso de saias por homens escoceses e de vestidos por alguns africanos é comum a essa gente. Nem por isso
os cristãos escoceses e africanos são abomináveis! Cada país e cada época têm seus aspectos culturais e
climatológicos, entre outros que podem influenciar o padrão do vestuário de seu povo.
18. Além disso, existem outros ângulos sob os quais essa questão deve ser analisada, especialmente na
sociedade ocidental do início do terceiro milênio. As conquistas da mulher no mundo do trabalho levaram-na a
exercer profissões onde o uso da calça comprida é indispensável para o seu conforto, segurança e bem estar.
Da mesma forma que é irracional o uso de saia numa região com temperatura abaixo de 0°C, é inadmissível
que eletricitárias, bombeiras, mergulhadoras, pára-quedistas e astronautas trabalhem sem os seus macacões
customizados.
19. Nesse contexto, é cada vez mais comum a presença da mulher cristã na igreja, vinda diretamente do
trabalho para cultos noturnos semanais, vestindo paletó e calça comprida (terninho). São recepcionistas,
executivas e outras profissionais trajando modelos padrão de suas empresas. Estão vestidas com feminilidade,
decência e elegância, apesar das calças compridas. E as igrejas estão obrigadas a admiti-las, a exemplo do que
fizeram o STF e o STJ brasileiros, que liberaram o uso desse vestuário nas sessões de julgamento dessas
elevadas cortes, desde maio de 2000.
Em contraponto, há saias tão justas ou curtas que agridem o pudor, notadamente quando usadas na igreja.
Porventura essas vestes são mais adequadas para uma mulher cristã que as calças compridas?
20. O radicalismo de proibir a mulher cristã de usar calça comprida tem levado alguns líderes a suspender ou
excluir irmãs por causa da roupa; porém, não aplicam a mesma disciplina às que causam confusões, intrigam
com fofocas e geram sérios problemas comportamentais, no ambiente eclesiástico ou fora dele.
21. Que as mulheres procurem trajar-se com modéstia e decência, servindo ao Senhor com santidade no seu
coração! Lembrando sempre: “O Senhor não vê como vê o homem. Pois o homem vê o que está diante dos
olhos, porém o Senhor olha para o coração”. (1Sm 16.7).
22. Mas se alguém, voluntariamente, quer adotar o modelo da época de Cristo, use túnica e manto formando
um enorme vestido, conforme Jo 19.23-24. Porém, jamais diga que isto é doutrina da Palavra de Deus!
A INDUMENTÁRIA CRISTÃ
23. Como visto, o padrão da vestimenta do cristão, na sociedade ocidental do terceiro milênio, difere bastante
daquela usada na sociedade oriental dos primórdios do cristianismo. Porém, a Bíblia Sagrada apresenta aos fiéis
uma orientação normativa sobre o assunto, cuja essência não deve ser transgredida.
24. Há alguns princípios básicos indicados por Paulo para a apresentação pessoal das mulheres cristãs,
conforme se depreende do texto contemporâneo de 1Tm 2.9:
“... quero que as mulheres se vistam modestamente, com decência e discrição,
não se adornando com tranças e com ouro, nem com pérolas ou com roupas
caras, mas com boas obras, como convém a mulheres que declaram adorar a
Deus”. (1Tm 2.9, NVI).
25. O princípio geral é o da modéstia, sinônimo de comedimento, humildade, moderação e simplicidade; e
indicativo da ausência de vaidade ou luxo no modo de se vestir. A partir desses princípios, são estabelecidos
outros, mais específicos.
26. O primeiro é o da decência. O termo kosmios (bem ordenado) usado pelo Apóstolo sinaliza para o modo
apropriado de vestir-se cobrindo adequadamente o corpo, não provocando embaraço ou tentação ao próximo,
sem exagero ou extremismo.
O cristão não deve pactuar com o liberalismo excessivo que inspira boa parte dos figurinos da época atual. Isto
é especialmente relevante ao considerar-se que a indústria da moda explora a vaidade e a sensualidade,
estimulando os impulsos sexuais. A Bíblia explicitamente condena isto, ao dizer: "Qualquer que olhar para uma
mulher para desejá-la, já cometeu adultério com ela no seu coração". (Mt 5.28, NVI).
Vestir-se de modo decoroso demonstra respeito para com Deus, para consigo e para com o próximo. Este
princípio também se encontra no uso que Paulo faz do termo aidos (decência ou pudor), para descrever o
adorno apropriado ao cristão.
27. O segundo é o da discrição. O termo sophrosune (sobriedade) indica que o cristão deve evitar o
exibicionismo no vestir-se, o que denota o domínio próprio que antecede a muitas outras virtudes.
A mulher cristã convertida veste-se com discrição, controlando o desejo natural de exibir-se. Sua aparência não
diz: "Admire minha beleza"; mas sim: "Veja como Jesus me transformou".
28. Em terceiro lugar, uma mulher liberta do desejo constante de ser objeto de admiração não se torna refém
de roupas dispendiosas, penteados sofisticados ou jóias caras. Como também, não se constrange em repetir
freqüentemente uma mesma roupa. Isto evidencia um outro princípio, qual seja o da mordomia cristã.
29. Por fim, é valido enfatizar que nenhum desses princípios deve ser infringido, quer pela negligência ou pela
excessiva valorização da aparência pessoal. Uma senhora religiosa assim sintetizou a sua compreensão quanto
ao vestir cristão das mulheres:
”Vista-se com bom gosto e de modo apropriado, mas não se faça objeto de
observações quer se vestindo de modo ostensivo, quer por se vestir de modo
relaxado e desasseado. Aja como se soubesse que o céu a observa, e que você
está vivendo sob a aprovação ou desaprovação de Deus”. 8
CONCLUSÃO
30. Apesar do forte apego das igrejas a determinados usos e costumes advindos da cultura local e da tradição
denominacional, é indispensável que os cristãos reconheçam e valorizem os verdadeiros princípios ensinados
por Jesus Cristo, transmitidos pelos Apóstolos e expressos nas Sagradas Escrituras, como forma de preservar a
doutrina e os fundamentos da Fé Cristã.
Usos e costumes são dogmas humanos que se esvaem com o passar do tempo, deixando no ar uma sensação
de ridículo e não poucas marcas de injustiça, especialmente nas pessoas marginalizadas pelo extremismo e pelo
separatismo dogmático.
31. Na esteira do rigor tradicionalista de algumas denominações, a questão do vestuário tem ocupado um lugar
de destaque. Entretanto, cada vez mais se comprova que o vestuário não faz o cristão, mas o cristão revela sua
identidade na aparência e na maneira de vestir.
32. A Bíblia não prescreve um vestuário normativo, não diz que roupas homens e mulheres devem usar. O que
ela ensina é que deve ser respeitada a distinção dos sexos no vestuário, conforme estabelecida na
individualidade do homem e da mulher, desde a Criação.
Numa época em que a moda se esmera em implodir a distinção dos sexos pela afirmação de um modelo de
vestuário transexual, nem sempre é fácil para o cristão achar roupas que lhe convenham. Porém, nunca foi fácil
viver de acordo com princípios bíblicos. O próprio Jesus alertou para o fato de que o mundo gera aflições nos
fiéis. Ademais, a verdadeira vocação cristã é não se conformar com os valores e paradigmas da sociedade, mas
ser a influência transformadora num mundo perfeitamente mutável.
33. Nesse contexto, a mulher cristã se distingue das demais aos seguir um padrão de comportamento social no
vestir, fundamentada no princípio da modéstia, tendo por base a decência, a discrição e a economicidade. Não
se conformando com os ditames sedutores da moda, mas sendo transformada pela compreensão de uma
vocação cristã autêntica que faz com que sua aparência seja um testemunho silencioso e constante de sua fé,
através do qual ela diz ao mundo que vive para glorificar a Deus e não para exaltar ao seu próprio corpo.
Divulgada em Natal / RN
em 1° de agosto de 2003
pelo Pr. José Gilson de Oliveira
Pastor-Presidente da ADEMP
____
Notas:
(1) - Os textos bíblicos transcritos nesta Súmula são da Bíblia de Almeida Revista e Corrigida (ARC), edição de 1995, da Sociedade Bíblica
do Brasil. Apesar das conhecidas restrições a essa versão, por parte dos que defendem a dinâmica das transformações da linguagem,
optou-se pela ARC por ser a mais lida e apreciada no âmbito das Assembléias de Deus no Brasil. Eventuais citações de outras versões
serão procedidas de suas siglas.
(2) - O conjunto dessas tradições, geralmente, é denominada “usos e costumes”.
(3) - Em uma época tão propícia a filosofias, é indispensável que o cristão não associe à plenitude da fé uma sobrecarga de ordenações
humanas impostas aos fiéis em nome de questionáveis virtudes morais e espirituais. Isto é asceticismo.
(4) - Mc 7.13, conforme a Nova Versão Internacional (NVI ), da International Bible Society (traduzida para o português pela comissão de
tradução da Sociedade Bíblica Internacional), São Paulo: Editora vida, 2000.
(5) - Pequenas caixas contendo trechos da Lei, usadas na testa e nos baços dos judeus, presas por finas tiras de couro.
(6) - A calça comprida surgiu na França, no final do séc. XIX, e só foi adotada pelo público feminino na segunda década do séc. XX, na
Europa e nos Estados Unidos.
(7) - Na sociedade contemporânea, isto se chama travestismo.
(8) - Ellen Gould White, co-fundadora da Igreja Adventista. In: Orientação da Criança, Tatul, SP: Casa Publicadora Brasileira, 1993.

segunda-feira, 18 de outubro de 2010

BIOGRAFIA/DOSSIE JOSÉ SERRA

Amigos.

Já que conhecemos bem a biografia da Dilma, que tal conhecer a biografia do José Serra também?


Biografia completa de José Serra:

José Serra tem 68 anos é paulista, filho único de italianos. Seu pai era um bem sucedido comerciante no ramo de frutas. José Serra foi criado em uma ampla e confortável casa na Mooca, São Paulo.

Quando Serra tinha 11 anos, sua família mudou para uma luxuosa casa em São Paulo na Rua Antônio de Gouveia Giudice, no bairro nobre de Alto Pinheiros.

Imóvel não era problema para a rica família Serra, que passava férias no Rio.
Um dos espaçosos apartamentos foi cedido para Serra utilizar, exclusivamente, como esconderijo seguro para o grupo terrorista Ação Popular do qual foi um dos fundadores (grupo radical e adepto da luta armada), que pouco tempo depois viria a praticar atentados, roubar e seqüestrar (explodiu o aeroporto de Guararapes em 25/07/1966).

Quando presidente da UNE vivia encangado na barra da calça de Jango.

Aos 18 anos, Serra ingressou no curso de Engenharia Civil da Escola Politécnica da Universidade de São Paulo, o qual nunca concluiu.

Com o golpe militar de 1964, ele exilou-se na Bolívia, no Uruguai e, em seguida, no Chile, onde fez o "Curso de Economia" da Cepal (Comissão Econômica para a América Latina e o Caribe), de 1965 a 1966, especializando-se em planejamento industrial.

Apenas 2 (dois) anos de curso! Quer dizer, não é um curso superior formal.

Depois disso, fez mestrado em Economia pela Universidade do Chile (1968), da qual foi professor entre 1968 e 1973.

Em 1974, fez Mestrado e Doutorado em Ciências Econômicas na Universidade Cornell, nos Estados Unidos, sem nunca ter concluído uma faculdade.

Como foi possível isso?

No Chile e nos EUA não é exigido curso superior para fazer pós-graduação, o que não é permitido aqui no Brasil.

Além disso, os cursos de pós-graduação que Serra cursou na Cornell (com que dinheiro não sei, porque são caríssimos) não são "strictu senso" mas "lato senso" como os fornecidos pela rede privada aqui no Brasil.

Em suma: não valem nada em termos acadêmicos.

Serra permaneceu 13 anos longe do Brasil. Autoexilando-se (ou melhor, fugindo) no Chile, junto com FHC ao invés de lutar pelo povo contra a ditadura.

Na volta ao Brasil, logo locupletou-se com as elites brasileiras.

Em 1978, Serra iniciou a sua carreira política, que este ano completa 32 anos.

Teve sua candidatura a deputado impugnada, pois estava com os direitos políticos suspensos devido à explosão do aeroporto de Guararapes.

Foi admitido como editorialista do jornal que também apoiou a ditadura (Folha de São Paulo).

Em 1983, Serra iniciou, efetivamente, a sua carreira como gestor, assumindo a Secretária de Economia e Planejamento do Estado de São Paulo, quando fez um péssimo trabalho.

Braço direito do governador Montoro, não conseguiu sequer arrumar as finanças do Estado, sucateando ainda mais a Educação e a Saúde.

Em 1986, Serra foi eleito deputado constituinte, e teve um dos piores desempenhos, como pode-se conferir abaixo:

a) votou contra a redução da jornada de trabalho para 40 horas;

b) votou contra garantias ao trabalhador de estabilidade no emprego;

c) votou contra a implantação de Comissão de Fábrica nas indústrias;

d) votou contra o monopólio nacional da distribuição do petróleo;

e) negou seu voto pelo direito de greve;

f) negou seu voto pelo abono de férias de 1/3 do salário;

g) negou seu voto pelo aviso prévio proporcional;

h) negou seu voto pela estabilidade do dirigente sindical;

i) negou seu voto para garantir 30 dias de aviso prévio;

j) negou seu voto pela garantia do salário mínimo real;

Fonte: DIAP - "Quem foi quem na Constituinte";pág. 621.

Serra foi um dos fundadores do PSDB, em 1988.

Foi derrotado por Luiza Erundina, (à época do PT), nas eleições para prefeito de São Paulo.

Em 1990, foi reeleito deputado federal quando teve novamente péssimo mandato.

Em 1994, Serra foi um dos grandes apoiadores do Plano de Privatização de Fernando Henrique Cardoso, deixando um rastro de enormes prejuízos para o povo brasileiro:

· 166 empresas privatizadas entre 1990 e 1999;

· 546 mil postos de trabalho extintos diretamente;

· 17,1% dos 3,2 milhões de empregos formais perdidos na década.

(Fontes: Pochmann, Márcio. A década dos mitos. São Paulo, Editora Contexto, 2001. Biondi, Aloysio. O Brasil privatizado. São Paulo, Editora Perseu Abramo, 2001)

Depois foi eleito senador por São Paulo, em seguida, assumiu o Ministério do Planejamento, onde por pura incompetência deixou o país à mercê de um racionamento durante o famoso "apagão" no governo FHC que durou oito meses.

Em 1998, José Serra assumiu o Ministério da Saúde.

Junto com FHC, zerou o investimento na área de saneamento, o que causou a propagação de várias doenças no país.

Além disso, José Serra demitiu seis mil mata-mosquitos contratados para eliminar os focos do Aedes Aegypti.

Dos R$ 81 milhões gastos em publicidade do seu ministério em 2001, apenas R$ 3 milhões foram utilizados em campanhas educativas de combate à doença.

O resultado desta política criminosa se fez sentir no Rio de Janeiro que, entre janeiro e maio de 2002, registrou 207.521 casos da dengue e a morte de 63 pessoas.

Em 2002, Serra candidatou-se à Presidência, sendo derrotado por Luiz Inácio Lula da Silva no segundo turno.

Em 2004, Serra elegeu-se Prefeito de São Paulo e prejudicou sua já arranhada imagem ao mentir para o povo de São Paulo quando no debate da Band, diante de Boris Casoy, afirmou que em caso de não cumprir a promessa, que seus eleitores nunca mais votassem nele.

Disse ainda que "embora alguns candidatos adversários gostem de dizer que eu sairei candidato à presidência da República ou ao governo do estado, eu assumo esse compromisso, meu propósito, minha determinação é governar São Paulo por quatro anos".

Deu sua palavra em rede nacional e depois voltou atrás, mentindo para o povo.

Em 2006, Serra elegeu-se Governador de São Paulo (confirmando que mentira mesmo ao povo), cargo que exerceu até o último dia 31 de março de 2010.

O governo foi marcado pela tragédia no Metrô e o escândalo no Caso Alstom.

É o candidato natural da oposição à Presidência da República.

Oposição esta composta pelo PSDB (partido à qual pertence o chefe do mensalão mineiro, Eduardo Azeredo e Yeda Crusius, governadora do RS, envolvida em um escândalo no Detran daquele estado).

Ainda possui aliança com o DEM (partido do mensalão do DF no qual o ex-governador e principal operador do esquema, José Roberto Arruda, iria ser o candidato à vice de José Serra).

Por último, declarou-se favorável a UNIÃO estável de pessoas do mesmo SEXO, ou seja o que vocês estão condenando a respeito da Dilma.

Pensem BEM e não se arrependam de ATIRAR no que VÊ e acertar o que NÃO VÊ.

domingo, 17 de outubro de 2010

Transei. E agora?


Olhares se cruzam; a pequena chama está acesa. A conversa, a princípio inocente, vai dando lugar as carícias. O desejo, quase incontrolável, afogueia o corpo dos apaixonados. Agora, o segurar das mãos não é o bastante. Os abraços são seguidos de beijos longos e apaixonados. Como a intimidade não tem volta, ela é cada vez mais crescente, dominadora, exigindo mais, abrindo as portas do “jardim fechado”, revelando sensações adormecidas, até acontecer o que parece inevitável. Eles se entregam um ao outro. Os dois seres são arrastados pela torrente irrefreável do prazer. Eles chegaram a um ponto que parece impossível de voltar. Na verdade, neste momento, eles não querem voltar. Eles não pensam em nada a não ser neste momento. Possuídos pelo desejo, eles consumam o ato. De repente tudo acaba, eles voltam a realidade. Sobressaltados, eles nem sabem o que fazer. E agora?

Eles se ajeitam o melhor que podem. Sem conseguirem se encarar, eles correm para casa e se trancam no banheiro. Num banho demorado, ela tenta lavar o que não poder ser limpo com água. Não há como negar que o que sentiram foi algo extraordinário. Mas, se o que eles fizeram foi tão maravilhoso, porque um sentimento estranho e incomodo desassossega os amantes? Porque dentro deles uma pequena voz importuna a consciência? Porque, como Adão e Eva, eles também desejam se esconder? Porque é tão difícil encarar os pais no outro dia? Porque aquilo que foi tão lindo, agora parece tão feio?

Os namorados se evitam. Eles sabem que se ficarem a sós por uns minutos tudo vai acontecer outra vez. Depois da primeira vez exercitar domínio próprio é dificílimo. Muitas opções inquietam o dia seguinte. O que fazer? Continuar transando? Alguém pode descobrir e ainda tem o risco de gravidez. Terminar o namoro? Nem pensar, eles se amam! Casar como? Eles ainda têm a faculdade. Contar para os pais? Qual vai ser a reação deles? De jeito nenhum, os pais são uns quadrados; eles nunca vão entender. Procurar um amigo? Onde encontrar este amigo que vai manter o segredo e que tem uma palavra salvadora? Confessar ao pastor? E se ele levar o fato ao conhecimento da igreja? E se ele simplesmente excluí-los da igreja? Aí todo mundo vai ficar sabendo.

O jeito é esconder. Mas no sermão de domingo o texto lido não podia ser pior. “Aquele que esconde o seu erro ficará com seus ossos secos, mas o que confessa e deixa alcançará misericórdia”. Confessar a quem? A Deus, ao pastor, a igreja, um ao outro. Será que temos mesmo que confessar? Nossa entrega foi por amor! Simplesmente atendemos o chamado da própria natureza! Quem colocou este desejo dentro de nós foi o próprio Deus! Afinal, vamos nos casar! Além disto tudo, todo mundo faz! Porque só nos dois é que temos que nos controlar?

Seus argumentos são válidos e bem colocados. No entanto, dentro deles o desassossego permanece. Uma culpa crescente destrói-lhes a paz. Uma tristeza profunda aborrece os momentos que antes eram felizes. Um silêncio irritante os faz ouvir seus próprios pensamentos. E agora?

A decisão a ser tomada vai depender do quanto você está comprometido com Deus. Para quem vive sem Deus é muito normal transar. Eles simplesmente transam e pronto. A filosofia deles é: “viva e deixe viver”. Estas pessoas afirmam categoricamente. Nada é ruim se é bom para mim mesmo. Se engravidar faz um aborto e pronto. E daí se os pais descobrirem? Se der certo casamos, se não separamos! Minha consciência de nada me acusa! Não temos nenhuma satisfação a dar a sociedade! Cada um cuide da sua vida! Não dou o direito de ninguém se meter onde não é chamado!

Outras pessoas já conhecem a Deus, mas mesmo assim ainda não permitem que Deus controle todas as áreas de sua vida. Embora estas pessoas queiram fazer o que é certo, elas ainda continuam a fazer o que lhes agrada e domina. Elas procuram ter um relacionamento com Deus, mas elas vivem em altos e baixos. Conseguem não transar por algum tempo. Procuram a ajuda de Deus com veemência. Por alguns dias, elas conseguem vencer até caírem na mesma falta. As constantes quedas produzem cristãos fracos, raquíticos, anêmicos, com uma auto-estima doentia. Das duas uma, eles se conformam e continuam vivendo este tipo de vida ou se tornam hipócritas e aparentam viver aquilo que no fundo não vivem. Paralelamente a pública e supostamente santa vida cristã, eles vivem uma vida ambígua, deformada, e muitas vezes intolerante com o pecado os outros. Eles pecam, vivem como se não pecassem, e condenam os que pecam.

Em terceiro lugar, existem aqueles que sinceramente querem andar com Deus. Por mais que eles tenham milhares de argumentos válidos para se autojustificarem, eles reconhecem que pecado é pecado. Eles não são nem mais nem menos pecadores que todos os outros. A diferença é que estes não querem permanecer no pecado. Para eles o pecado é um acidente de percurso. Eles pecam porque são pecadores, mas eles não sentem prazer no pecado. Eles reconhecem que só existe uma maneira de lidar com o pecado. Vejamos um exemplo:

Ao soar a campainha, abro a porta sorridente. “Como vai Maria? Entre, o que posso fazer por você?” Pergunto eu olhando nos seus olhos já prevendo o pior. Maria foi criada na igreja e lidera os adolescentes. Seus pais também são líderes na igreja. Seu olhar triste e cabisbaixo revela que algo vai mal. Para ela é difícil falar; portanto eu faço tudo o que posso para não dificultar as coisas. Não quero tornar o assunto mais penoso para ela. Depois das primeiras palavras trôpegas e sussurrantes Maria confessa: “Pastor estou grávida, que vou fazer agora?” Maria não consegue controlar as lágrimas. Mesmo ouvindo histórias como esta durante todo o meu ministério, não consigo acostumar-me.

Meu coração de pastor se enche de amor por Maria. Com voz embargada e firme lhe digo: Maria você tem duas opções. A primeira delas é não fazer absolutamente nada. Ao confessar para mim, você está confessando para o próprio Deus. Deus ama você e certamente lhe perdoa. Pecado confessado é pecado perdoado. No entanto, seu estado vai se tornar público. Sua barriga vai crescer. Como você mesma sabe, as pessoas vão começar a criticar. Seus pais irão ficar chocados, tristes, e magoados, tanto com você quanto com aqueles que a acusarem. Alguns vão cobrar do pastor uma posição. Como você é líder na igreja, eles vão exigir que você não lidere mais e até seja disciplinada. Ou, eles irão me chamar de conivente, que aceito pecado dentro da igreja. A igreja vai sofrer com o disse-que-disse. Seus pais vão partir acertadamente para sua defesa. Eu sofrerei pressões de todos os lados. Você ficará mais ferida do que já está. Seu namorado por não ser da igreja, ficará tão chateado com estas atitudes dos crentes que provavelmente nunca mais pisará numa igreja.

Maria me olhou desconsolada e me perguntou: “Que outra opção eu tenho?”

Suspirei fundo e continuei. Você vai entrar no meu carro e vamos até a sua casa. Você vai confessar tudo para os seus pais. Eles ficarão atordoados, mas irão aceitar. Eu os conheço muito bem; eles a amam profundamente. Além disto, estarei ao seu lado todo o tempo para o que der e vier. Já que você quer se casar com seu namorado, diga aos seus pais que você não pode casar sem a bênção e o perdão deles. É impossível construir uma família saudável e feliz sem a comunhão das pessoas as quais amamos. Domingo você virá a igreja. Vou lhe chamar diante de todos juntamente com seus pais. Vamos falar abertamente o que aconteceu. Quem pode acusar aquele que confessa? Que acusador não ficará corado de vergonha diante dos seus próprios pecados e do Deus que conhece o que ocultamos dentro de nós? Pode ter certeza, eu vou protegê-la. Ninguém vai lhe acusar depois disto. Nenhuma culpa vai ficar na sua alma. Seu filho vai nascer de um ventre sem mágoas ou amarguras. Pode ter certeza que todos vão entender e ajudar.

Maria respondeu: “É assim que vou agir!” Fui madura o bastante para ficar grávida, vou ser madura o bastante para confessar e assumir o que fiz.

O encontro com os pais de Maria foi comovedor. Com coragem e firmeza ela abriu o coração. Eles se abraçaram, choraram, e acariciaram um ao outro. Emocionado os envolvi com meus braços e fiz uma oração de gratidão a Deus. Ele estava usando um acontecimento inesperado e trágico para restaurar e trazer cura, não só a Maria, mas a seus pais e a igreja.

No domingo lá estava Maria sentada ao lado dos pais no primeiro banco. No momento certo, os convidei ao altar. Passei meu braço por sobre os ombros de Maria. Com voz embargada me dirigi à congregação. Aqui está Maria. Todos a conhecem como membro e líder nesta igreja. Maria pecou! Ela está grávida e vai casar-se em breve. Maria procurou a mim e a seus pais. Ela não quer esconder nada. Ela não vai afastar-se da igreja. Muito pelo contrário, é exatamente neste momento crucial que Maria precisa de nossa ajuda. Quem aqui presente pode acusá-la? Somente aquele que não tiver pecado pode atirar a primeira pedra. Vamos continuar amando a Maria. Vamos fazer um “chá de bebê”. Vamos receber esta criança como uma dádiva de Deus. Maria vai casar e celebraremos este evento com alegria. Se alguém comentar, fofocar ou acusar Maria vai ter uma boa e franca conversa comigo.

A emoção contagiou o ambiente. A presença de Deus era real e abundante. Muitas pessoas cercaram Maria com carinho, lágrimas e solidariedade. Maria foi restaurada. Ela concebeu uma linda e robusta menina. Seu nome é Graça, que significa “presente que não merecemos”. Depois de um casamento foi memorável, o marido de Maria foi tocado profundamente pelo amor da igreja e se rendeu a Jesus. A igreja saiu fortalecida. Maria experimentou o poder transformador do perdão. O Evangelho de Jesus foi praticado e Deus ficou imensamente feliz com a atitude dos seus filhos.

Transar todos querem! Que transar é bom ninguém tem dúvida! O que fazer depois? Eis a grande questão. Tudo vai depender de você. A atitude que você toma no dia seguinte é fundamental. É esta atitude que vai determinar o seu futuro e felicidade. Você pode simplesmente tapar a voz da consciência, usando para isto a muita ocupação, a diversão, os vícios, e desculpas esfarrapadas, ou até mesmo com uma nova transa. Entretanto, este modo de agir produzirá angústia e tormento. Somente uma atitude honesta, sincera, e responsável vai conduzir você a verdadeira felicidade. Não tenham pressa. Seu maravilhoso e sublime momento de amor vai chegar. Esperem pela hora e pessoa certa. Não maculem seu futuro, carregando vida afora as marcas dos fantasmas do passado. Quando chegar o esperado e mágico momento, vocês descobrirão que ao invés de apenas transar, vocês estarão realmente fazendo amor, numa entrega por inteiro, sem traumas ou culpas, em completa e doce paz, casados e plenamente realizados.

Silmar Coelho

Fonte: http://sexxxchurch.com

segunda-feira, 11 de outubro de 2010

Dez falsos motivos para não votar na Dilma

Blog do Pr. Jorge Pinheiro - IB Perdizes - SP: Dez falsos motivos para não votar na Dilma



Dez falsos motivos para não votar na Dilma


Tenho alguns amigos que não pretendem votar na Dilma, um ou outro até diz que vai votar no Serra. Espero que sigam sendo meus amigos. Política, como ensina André Comte-Sponville, supõe conflitos: “A política nos reúne nos opondo: ela nos opõe sobre a melhor maneira de nos reunir”.

Leio diariamente o noticiário político e ainda não encontrei bons argumentos para votar no Serra, uma candidatura que cada vez mais assume seu caráter conservador. Serra representa o grupo político que governou o Brasil antes do Lula, com desempenho, sob qualquer critério, muito inferior ao do governo petista, a comparação chega a ser enfadonha, vai lá para o pé da página, quem quiser que leia. (1)

Ouvi alguns argumentos razoáveis para votar em Marina, como incluir a sustentabilidade na agenda do desenvolvimento. Marina foi ministra do Lula por sete anos e parece ser uma boa pessoa, uma batalhadora das causas ambientalistas. Tem, no entanto (na minha opinião) o
inconveniente de fazer parte de uma igreja bastante rígida, o que me faz temer sobre a capacidade que teria um eventual governo comandado por ela de avançar em questões fundamentais como os direitos dos homossexuais, a descriminalizaçã o do aborto ou as pesquisas envolvendo as células tronco.

Ouço e leio alguns argumentos para não votar em Dilma, argumentos que me parecem inconsistentes, distorcidos, precários ou simplesmente falsos. Passo a analisar os dez mais freqüentes.

1. “Alternância no poder é bom”. Falso. O sentido da democracia não é a alternância no poder e sim a escolha, pela maioria, da melhor proposta de governo, levando-se em conta o conhecimento que o eleitor tem dos candidatos e seus grupo políticos, o que dizem pretender fazer e, principalmente, o que fizeram quando exerceram o poder. Ninguém pode defender seriamente a idéia de que seria boa a alternância entre a recessão e o desenvolvimento, entre o desemprego e a geração de empregos, entre o arrocho salarial e o aumento do poder aquisitivo da população, entre a distribuição e a concentração da riqueza. Se a alternância no poder fosse um valor em si não precisaria haver eleição e muito menos deveria haver a possibilidade de reeleição.

2. “Não há mais diferença entre direita e esquerda”. Falso. Esquerda e direita são posições relativas, não absolutas. A esquerda é, desde a sua origem, a posição política que tem por objetivo a diminuição das desigualdades sociais, a distribuição da riqueza, a inserção social dos desfavorecidos. As conquistas necessárias para se atingir estes objetivos mudam com o tempo. Hoje, ser de esquerda significa defender o fortalecimento do estado como garantidor do bem-estar social, regulador do mercado, promotor do desenvolvimento e da distribuição de riqueza, tudo isso numa sociedade democrática com plena liberdade de expressão e ampla defesa das minorias. O complexo (e confuso) sistema político brasileiro exige que os vários partidos se reúnam em coligações que lhes garantam maioria parlamentar, sem a qual o país se torna ingovernável. A candidatura de Dilma tem o apoio de políticos que jamais poderiam ser chamados de “esquerdistas” , como Sarney, Collor ou Renan Calheiros, lideranças regionais que se abrigam principalmente no PMDB, partido de espectro ideológico muito amplo. José Serra tem o apoio majoritário da direita e da extrema-direita reunida no DEM (2), da “direita” do PMDB, além d PTB, PPS e outros pequenos partidos de direita: Roberto Jefferson, Jorge Borhausen, ACM Netto, Orestes Quércia, Heráclito Fortes, Roberto Freire, Demóstenes Torres, Álvaro Dias, Arthur Virgílio, Agripino Maia, Joaquim Roriz, Marconi Pirilo, Ronaldo Caiado, Katia Abreu, André Pucinelli, são todos de direita e todos serristas, isso para não falar no folclórico Índio da Costa, vice de Serra. Comparado com Agripino Maia ou Jorge Borhausen, José Sarney é Che Guevara.

3. “Dilma não é simpática". Argumento precário e totalmente subjetivo. Precário porque a simpatia não é, ou não deveria ser, um atributo fundamental para o bom governante. Subjetivo, porque o quesito “simpatia” depende totalmente do gosto do freguês. Na minha opinião, por exemplo, é difícil encontrar alguém na vida pública que seja mais antipático que José Serra, embora ele talvez tenha sido um bom governante de seu estado. Sua arrogância com quem lhe faz críticas, seu destempero e prepotência com jornalistas, especialmente com as mulheres, chega a ser revoltante.

4. “Dilma não tem experiência”. Argumento inconsistente. Dilma foi secretária de estado, foi ministra de Minas e Energia e da Casa Civil, fez parte do conselho da Petrobras, gerenciou com eficiência os gigantescos investimentos do PAC, dos programas de habitação popular e eletrificação rural. Dilma tem muito mais experiência administrativa, por exemplo, do que tinha o Lula, que só tinha sido parlamentar, nunca tinha administrado um orçamento, e está fazendo um bom governo.

5. “Dilma foi terrorista”. Argumento em parte falso, em parte distorcido. Falso, porque não há qualquer prova de que Dilma tenha tomado parte de ações “terroristas”. Distorcido, porque é fato que Dilma fez parte de grupos de resistência à ditadura militar, do que deve se orgulhar, e que este grupo praticou ações armadas, o que pode (ou não) ser condenável. José Serra também fez parte de um grupo de resistência à ditadura, a AP (Ação Popular), que também praticou ações armadas, das quais Serra não tomou parte. Muitos jovens que participaram de grupos de resistência à ditadura hoje participam da vida democrática como candidatos. Alguns, como Fernando Gabeira, participaram ativamente de seqüestros, assaltos a banco e ações armadas. A luta daqueles jovens, mesmo que por meios discutíveis, ajudou a restabelecer a democracia no país e deveria ser motivo de orgulho, não de vergonha.

6. “As coisas boas do governo petista começaram no governo tucano”. Falso. Todo governo herda políticas e programas do governo anterior, políticas que pode manter, transformar, ampliar, reduzir ou encerrar. O governo FHC herdou do governo Itamar o real, o programa dos genéricos, o FAT, o programa de combate a AIDS. Teve o mérito de manter e aperfeiçoá-los, desenvolvê-los, ampliá-los. O governo Lula herdou do governo FHC, por exemplo, vários programas de assistência social. Teve o mérito de unificá-los e ampliá-los, criando o Bolsa Família. De qualquer maneira, os resultados do governo Lula são tão superiores aos do governo FHC que o debate “quem começou o quê” torna-se irrelevante.

7. “Serra vai moralizar a política”. Argumento inconsistente. Nos oito anos de governo tucano-pefelista - no qual José Serra ocupou papel de destaque, sendo escolhido para suceder FHC - foram inúmeros os casos de corrupção, um deles no próprio Ministério da Saúde, comandado por Serra, o superfaturamento de ambulâncias investigado pela “Operação Sanguessuga”. Se considerarmos o volume de dinheiro público desviado para destinos nebulosos e paraísos fiscais nas privatizações e o auxílio luxuoso aos banqueiros falidos, o governo tucano talvez tenha sido o mais corrupto da história do país. Ao contrário do que aconteceu no governo Lula, a corrupção no governo FHC não foi investigada por nenhuma CPI, toda sepultadas pela maioria parlamentar da coligação PSDB-PFL. O procurador da república ficou conhecido com “engavetador da república”, tal a quantidade de investigações criminais que morreram em suas mãos. O esquema de financiamento eleitoral batizado de “mensalão” foi criado pelo presidente nacional do PSDB, senador Eduardo Azeredo, hoje réu em processo criminal. O governador José Roberto Arruda, do DEM, era o principal candidato ao posto de vice-presidente na chapa de Serra, até ser preso por corrupção no “mensalão do DEM”. Roberto Jefferson, réu confesso do mensalão petista, hoje apóia José Serra. Todos estes fatos, incontestáveis, não indicam que um eventual governo Serra poderia ser mais eficiente no combate à corrupção do que seria um governo Dilma, ao contrário.

8. “O PT apóia as FARC”. Argumento falso. É fato que, no passado, as FARC ensaiaram uma tentativa de institucionalizaçã o e buscaram aproximação com o PT, então na oposição, e também com o governo brasileiro, através de contatos com o líder do governo tucano, Arthur Virgílio. Estes contatos foram rompidos com a radicalização da guerrilha na Colômbia e nunca foram retomados, a não ser nos delírios da imprensa de extrema-direita. A relação entre o governo brasileiro e os governos estabelecidos de vários países deve estar acima de divergências ideológicas, num princípio básico da diplomacia, o da auto-determinaçã o dos povos. Não há notícias, por exemplo, de capitalistas brasileiros que defendam o rompimento das relações com a China, um dos nossos maiores parceiros comerciais, por se tratar de uma ditadura. Ou alguém acha que a China é um país democrático?

9. “O PT censura a imprensa”. Argumento falso. Em seus oito anos de governo o presidente Lula enfrentou a oposição feroz e constante dos principais veículos da antiga imprensa. Esta oposição foi explicitada pela presidente da Associação Nacional de Jornais (ANJ) que declarou que seus filiados assumiram “a posição oposicionista (sic) deste país”. Não há registro de um único caso de censura à imprensa por parte do governo Lula. O que há, frequentemente, é a queixa dos órgãos de imprensa sobre tentativas da sociedade e do governo, a exemplo do que acontece em todos os países democráticos do mundo, de regulamentar a atividade da mídia.

10. “Os jornais, a televisão e as revistas falam muito mal da Dilma e muito bem do Serra”.
Isso é verdade. E mais um bom motivo para votar nela e não nele.

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Notas
(1) Alguns dados comparativos dos governos FHC e Lula.

1. Geração de empregos: FHC/Serra = 780 mil x Lula/Dilma = 12 milhões.
2. Salário mínimo: FHC/Serra = 64 dólares x Lula/Dilma = 290 dólares.
3. Mobilidade social (brasileiros que deixaram a linha da pobreza): FHC/Serra = 2 milhões x Lula/Dilma = 27 milhões.
4. Risco Brasil: FHC/Serra = 2.700 pontos x Lula/Dilma = 200 pontos.
5. Dólar: FHC/Serra = R$ 3,00 x Lula/Dilma = R$ 1,78.
6. Reservas cambiais: FHC/Serra = menos 185 bilhões de dólares x Lula/Dilma = mais 239 bilhões de dólares.
7. Relação crédito/PIB: FHC/Serra = 14% x Lula/Dilma = 34%.
8. Inflação: FHC/Serra =12,5% (2002) x Lula/Dilma = 4,7% (2009).
9. Produção de automóveis: FHC/Serra = queda de 20% x Lula/Dilma = aumento de 30%.
10. Taxa de juros: FHC/Serra = 27% x Lula/Dilma = 10,75%.

(2) Elio Gaspari, na Folha de S.Paulo de 25.07.10: José Serra começou sua campanha dizendo: "Não aceito o raciocínio do nós contra eles", e em apenas dois meses viu-se lançado pelo seu colega de chapa numa discussão em torno das ligações do PT com as Farc e o narcotráfico. Caso típico de rabo que abanou o cachorro. O destempero de Indio da Costa tem método. Se Tupã ajudar Serra a vencer a eleição, o DEM volta ao poder. Se prejudicar, ajudando Dilma Rousseff, o PSDB sairá da campanha com a identidade estilhaçada. Já o DEM, que entrou na disputa com o cocar do seu mensalão, sairá brandindo o tacape do conservadorismo feroz que renasceu em diversos países, sobretudo nos Estados Unidos.
POSTADO POR JORGE PINHEIRO ÀS 09:24

http://jorgepinheir osanctus. blogspot. com/2010/ 08/dez-falsos- motivos-para- nao-votar- na.html

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sábado, 2 de outubro de 2010

Paulo e os "Espirituais" de Corinto


Augustus Nicodemus Lopes



Introdução


Através dos séculos sempre houve na igreja cristã diferentes linhas de pensamento quanto à natureza da espiritualidade ensinada na Bíblia. Em outras palavras: o que é ser verdadeiramente espiritual, em termos bíblicos e cristãos? Muito embora as diferentes linhas sejam capazes de acomodar dentro de suas definições alguns aspectos de outras linhas, elas mantêm uma distinção bem nítida entre si quanto ao que é essencial no ser espiritual. Na Idade Média, por exemplo, embora provavelmente não houvesse objeção à idéia de que trabalhar e ganhar o pão também era espiritual, acreditava-se que a essência da espiritualidade estava em retirar-se do mundo e levar uma vida contemplativa, como fazia a maior parte dos monges.

O movimento pentecostal surgido no início deste século incorporou em seu bojo, de forma adaptada, diversos conceitos de espiritualidade presentes em movimentos anteriores, como os movimentos de santidade e os movimentos de reavivamento, ambos nascidos no século XIX. Ele cresceu ao ponto de alterar a face do cristianismo no século XX. Através das suas sucessivas ondas, das quais brotaram novas denominações, algumas das quais, mais modernas, já bem distantes do movimento pioneiro em alguns aspectos, o pentecostalismo tem forçado os demais ramos do cristianismo a encarar mais uma vez o tema da espiritualidade. Desta feita, o desafio é entender a espiritualidade à luz de um dos paradigmas mais centrais do pentecostalismo: ser espiritual é essencialmente estar em uma relação tão íntima e especial com Deus, que os poderes divinos fluem, de forma miraculosa e extraordinária, através daquele que é espiritual, por sinais e prodígios, êxtases, transes, revelações, línguas, profecias e dons de curar.

Como já antecipei, teólogos tipicamente pentecostais não afirmariam esse conceito à exclusão de outras definições. Nenhum deles negaria, por exemplo, que santidade de vida e obediência à Palavra de Deus são elementos integrantes da espiritualidade recomendada pela Bíblia. Mas, caso essa espiritualidade não se expresse de forma sobrenatural, isto é, por sinais externos da operação sobrenatural do Espírito de Deus, ela estará ainda aquém do ideal desejado. Ser santo e obediente é bom, mas não basta. E como geralmente os sinais considerados como marcas da verdadeira espiritualidade estão ausentes das denominações evangélicas históricas ou tradicionais, não poucos dentro dos diversos movimentos de origem pentecostal passam a considerar-se como verdadeiramente espirituais em contraste com irmãos de outras linhas doutrinárias que "ainda não chegaram lá".

Poderíamos ser tentados, como muitos, a sancionar o conceito de espiritualidade pentecostal em vista do seu crescimento espantoso no mundo. Afinal, dizem, a maior prova de que o conceito deles está certo é que Deus os tem abençoado e feito crescer no mundo todo. Para mim, essa é uma avaliação "pragmatista", que pressupõe o princípio utilitarista de que uma idéia é justificada pelos resultados que produz. Será que podemos estabelecer como um princípio sólido e confiável que se um movimento nascido dentro da cristandade cresce em número de adeptos a sua teologia está correta em todos os aspectos? Acredito que o melhor critério para avaliarmos um conceito — no caso, o conceito de espiritualidade — é examiná-lo à luz das Escrituras, a Palavra de Deus, que nos foi dada como luz em meio às nossas trevas.

Quando a examinamos, percebemos de imediato que o moderno conceito pentecostal de espiritualidade se encaixa naquilo que Qohelet, o "pregador", havia constatado em dias antigos: "Nada há, pois, novo debaixo do sol" (Ec 1.9-11). Desde os começos da Igreja de Cristo o status de "espiritual" aparece incorporado a manifestações sobrenaturais. O caso mais antigo de que temos notícia é o dos "espirituais" de Corinto. O apóstolo Paulo, fundador da igreja de Corinto, teve de lidar com o conceito de espiritualidade predominante na igreja de Corinto, conceito esse bastante semelhante ao moderno conceito pentecostal.

Meu propósito neste artigo é examinar o que Paulo escreveu sobre o assunto em sua primeira carta àquela igreja. A escolha de 1 Coríntios como locus da minha investigação justifica-se também por razões estatísticas: das 26 vezes em que a palavra "espiritual" aparece no Novo Testamento, 24 vezes ela é usada por Paulo, e dessas 24 ocorrências, 15 estão em 1 Coríntios. A concentração do assunto na carta também é indicada pelo uso freqüente de referências ao "Espírito Santo." Paulo menciona o Espírito cerca de 40 vezes nessa carta, mais inclusive do que na carta aos Romanos (34 vezes), o que representa mais de 10% das vezes em que ela ocorre no Novo Testamento (347 vezes).

Uma vez que determinemos o que Paulo ensina acerca da espiritualidade no contexto de uma igreja predominantemente "carismática" como era a de Corinto, poderemos aplicar nossos resultados à situação moderna, que nos parece bastante similar àquela que provocou esse escrito do apóstolo dos gentios.

I. "Espiritual" em 1 Coríntios 2—3

Vamos iniciar nossa pesquisa verificando como Paulo emprega o adjetivo "espiritual" (pneumatiko/j) em 1 Coríntios. Ele emprega o termo quinze vezes na carta (2.13 [2], 2.15, 3.1, 9.11, 10.3, 10.4 [2], 12.1, 14.1, 14.37, 15.44 [2], 15.46 [2]). Em todas as ocorrências, o termo é equivalente a usar "Espírito Santo" adjetivamente, isso é, como se fosse um adjetivo. Por exemplo, Paulo qualifica a água e o maná do deserto como "manjar espiritual," pois foram supridos pelo Espírito ao povo de Deus (10.3-4). Nos capítulos 12-14 ele fala de "dons espirituais", isto é, dons dados pelo Espírito Santo à igreja. No capítulo 15 Paulo fala de "corpo espiritual", ou seja, um corpo "do Espírito Santo". Já podemos antecipar que, para Paulo, nesse sentido, uma pessoa espiritual é aquela que tem algum tipo de relação com o Espírito de Deus, já que ele, quando emprega o termo "espiritual", tem sempre em mente uma relação com o Espírito Santo.(1)

Em algumas destas vezes, Paulo emprega o adjetivo "espiritual" ao referir-se a coisas espirituais: cf. 2.13a (palavras); 9.11 (o Evangelho); 10.3,4ab (maná e água); 14.1 (dons); 15.44ab (corpo). Noutras, ele se refere a pessoas espirituais: 2.15; 3.1; 14.37; 15.46ab (Cristo). O que ele tem em mente nos versos 2.13b e 12.1 é motivo de discussão, mas acredito que também ali se refere a pessoas espirituais (ver meu argumento adiante).

Quando examinamos as vezes em que ele se refere a "pessoas espirituais", temos algumas surpresas. A maior delas é que Paulo parece ter dois conceitos em mente. Primeiro, o conceito dos coríntios. E segundo, o seu conceito. No primeiro caso, Paulo às vezes refere-se aos coríntios como "espirituais," mas de forma a sugerir que realmente não os considera como tais. Eram os coríntios (ou pelo menos um grupo entre eles) que se julgavam espirituais, mas Paulo reluta em considerá-los assim. Em 3.1 o apóstolo diz que não podia falar a eles como a espirituais. Quase que poderíamos acrescentar na boca de Paulo, "...como vocês pensam que são." Os coríntios julgavam-se espirituais, mas Paulo realmente só podia tratá-los como a crianças em Cristo. Em 12.1, Paulo responde a uma pergunta que os coríntios fizeram acerca dos "espirituais." A sua resposta reflete o conceito dos coríntios de que espirituais eram os que falavam, pelo Espírito, em profecia ou línguas (12.1-3). Em 14.37 o apóstolo se expressa em termos que dão a entender que havia quem se considerasse espiritual entre os coríntios. Nessas passagens, Paulo sempre toma uma atitude de correção.

No segundo caso, há duas ocasiões em que Paulo fala de "pessoas espirituais" de forma mais positiva, e temos a impressão de que dessa feita ele realmente está expressando o seu conceito do que é ser espiritual (2.13b e 2.15). Pessoalmente estou convencido, como alguns estudiosos têm sugerido, de que um dos objetivos de Paulo na carta é corrigir o conceito de espiritualidade dos coríntios, que estaria por detrás da maioria dos problemas que a igreja enfrentava. Temos assim dois conceitos de espiritualidade que aparecem na carta, o dos coríntios e o de Paulo.

Como a maioria das ocorrências da palavra "espiritual" com referência a pessoas está em 1 Coríntios 2–3, restringiremos nossa pesquisa a esses capítulos, especialmente aos versos 2.6–3.4. Nesses versos, a palavra "espiritual" (pneumatiko/j) aparece quatro vezes(2)

Disto também falamos, não em palavras ensinadas pela sabedoria humana, mas ensinadas pelo Espírito, conferindo coisas espirituais (pneumatika/) com espirituais (pneumatikoi=j, 2.13).

Porém o homem espiritual (pneumatiko/j) julga todas as coisas, mas ele mesmo não é julgado por ninguém (2.15);

Eu, porém, irmãos, não vos pude falar como a espirituais (pneumatikoi=j) e sim como a carnais, como a crianças em Cristo (3.1).

O leitor deve ter notado que incluí o verso 2.13 nessa lista de passagens sobre pessoas espirituais, mesmo que a nossa ARA diga "conferindo coisas espirituais com espirituais". A tradução de 2.13 é um problema conhecido e notório, já que o adjetivo "espirituais," em sua segunda ocorrência na frase (pneumatikoiÍj), pode ser tomado quer no masculino, quer no neutro. Algumas traduções importantes, como a NVI e a RSV, tomam-no como masculino: "interpretando coisas espirituais aos que são [homens] espirituais." Já a NIV, como neutro, "interpretando coisas espirituais em palavras espirituais"(3) Não vamos recapitular aqui todas as nuanças da polêmica. Na nossa opinião, é preferível traduzir a frase tomando o adjetivo como masculino (NVI, RSV), pelas seguintes razões:

1. 1 Co 2.13 é aparentemente a continuação de 2.6, e neste caso, pneumatikoiÍj corresponderia ao masculino te/leioj (4)

2. Pneumatiko/j está numa posição enfática e antecipa o masculino yuxiko/j em 2.14.(5)

Segue-se que Paulo, em 1 Co 2.6-3.4, refere-se aos "espirituais" três vezes, como sendo os recipientes das coisas espirituais interpretadas e transmitidas pelos "nós" (2.13,15; 3.1; cf. 2.16).

II. Avaliação das Principais Interpretações

A questão que desejamos investigar mais de perto é: quem são os "espirituais" mencionados nessas passagens? Existe muita literatura escrita sobre o assunto e o número de interpretações é grande. Evidentemente não poderemos examinar neste artigo todas as opiniões sobre o assunto. Portanto, voltaremos nossa atenção para três posições que parecem ser as mais importantes e que têm maior apoio dos estudiosos, que são :

1. Quando Paulo usa o termo "espirituais" em 1 Coríntios 2-3, ele refere-se aos profetas cristãos, entre os quais o apóstolo se inclui. Esse conceito era tanto de Paulo quanto dos coríntios. O defensor mais conhecido dessa interpretação é Earle E. Ellis.

2. Paulo se refere a todos os cristãos. Essa posição é defendida por intérpretes evangélicos conceituados, como Moisés Silva e Vern Poythress. Segundo essa interpretação, Paulo usa o termo "espirituais" em contraste com o conceito dos coríntios de que ser espiritual é ter dons carismáticos.

3. Uma terceira interpretação sustenta que Paulo se refere a cristãos maduros, em contraste com o conceito dos coríntios de que os espirituais eram os que tinham dons carismáticos, especialmente o de línguas. Essa é a interpretação que defenderemos neste artigo. Antes, porém, procuremos entender as demais opiniões e oferecer uma avaliação crítica de seus pontos positivos e de suas fraquezas.

A. Os Espirituais: Profetas Cristãos de Igrejas Locais

Um estudioso que tem exercido considerável influência nos meios eruditos do estudo do Novo Testamento é o batista Earle E. Ellis. Embora tenha escrito em muitas áreas diferentes, é na área de profecia e hermenêutica que ele ganhou renome internacional. Ellis defende que para Paulo os espirituais eram aqueles que tinham o dom de falar pelo Espírito Santo, em outras palavras, os profetas cristãos. Um dos seus escritos que mais tem influenciado o pensamento de estudiosos do Novo Testamento com relação à organização das igrejas paulinas é "Paul and His Co-Workers" ("Paulo e seus Cooperadores").(6) Nesse trabalho, ele apresenta suas idéias, que podemos resumir como se segue:

1. Os espirituais eram cooperadores de Paulo

Ellis sustenta que os pneumatikoi/ ("espirituais"), termo empregado freqüentemente por Paulo em suas cartas, eram cooperadores do apóstolo que estavam engajados em pregação e ensino. Ellis parece identificar esses cooperadores como sendo profetas cristãos — ou pelo menos, obreiros que tinham funções e papéis similares. Eles são chamados de "espirituais" por serem carismáticos, isso é, dotados com "carismas" (dons) de expressão inspirada pelo Espírito Santo (profecia, línguas, conhecimento e sabedoria). Através desses dons eles falavam pelo Espírito e essa é uma prerrogativa especial dos profetas neotestamentários.(7) Ellis afirma:

Os "pneumáticos" mencionados nas cartas paulinas são, falando de forma mais ampla, profetas; ou, mais exatamente, exercem dons proféticos, já que os termos profh/thj e profhtei/a têm, para Paulo, um sentido mais restrito.(8)

A princípio, pode parecer que para Ellis pneumatiko/j é uma categoria bastante ampla, que engloba todos aqueles cooperadores nas igrejas paulinas que tinham dons de percepção e de expressão inspirados, tais como apóstolos, profetas e mestres, e que os profetas cristãos seriam um sub-tipo dessa categoria.(9) Entretanto, essa diferenciação é apenas aparente. Em seus escritos, Ellis freqüentemente trata os pneumatikoi/ como se fossem os mesmos profetas cristãos do Novo Testamento, uma categoria reconhecida de cooperadores que tinha um ministério regular nas igrejas.

Ellis não faz qualquer distinção significativa entre os "espirituais" e os profetas cristãos das igrejas fundadas por Paulo. Na realidade, tem-se a impressão que a função dos "pneumáticos" coincide com o ministério reconhecido e regular dos profetas congregacionais. Nossa impressão é confirmada pelo fato de que diversos especialistas em profecia neotestamentária sempre se referem à tese de Ellis como sendo sobre profetas cristãos.(10)

2. Os espirituais eram profetas cristãos

Ellis argumenta em favor de sua tese de duas formas.

Primeiro, existe uma associação íntima no Velho Testamento, e na literatura do judaísmo do período intertestamentário, entre o Espírito divino e o profeta. Essa associação continua no Novo Testamento, na pessoa dos "pneumáticos" ou "espirituais."(11) Dessa forma, Ellis vê os profetas neotestamentários (ou "espirituais") como os legítimos sucessores dos profetas do Antigo Testamento, nesse mister.

Segundo, Ellis afirma que Paulo chama essas pessoas de pneumatikoi/ ("espirituais") porque elas possuem e exercem os pneumatika/ ("dons espirituais"), que para Paulo são dons restritos ao discurso inspirado ou discernimento. Esses dons, por sua vez, estão intimamente associados ao dom de profecia.(12) Ellis baseia essa sua interpretação de pneumatika/ na distinção que faz entre xa/risma e pneumatika/ em Rm 1.11: "Porque muito desejo ver-vos, a fim de repartir convosco algum dom espiritual (xa/risma pneumatiko/n), para que sejais confirmados." De acordo com Ellis, "dom" na passagem está qualificado pelo adjetivo "espiritual." Paulo não está se referindo a qualquer dom, mas àqueles que são espirituais. Enquanto que a palavra xa/risma pode aplicar-se a qualquer dom do Espírito dado à igreja, pneumatiko/j qualifica os dons de percepção inspirada, proclamação verbal e/ou sua interpretação, como temos em 1 Co 9.11; 12.1.(13) Tais dons espirituais, segundo Ellis, estão relacionados em 1 Co 12-14 com profecia, ou pelo menos, com a atividades dos profetas. É o profeta quem tem a habilidade de testar e reconhecer se uma mensagem vem de Deus (1 Co 14.29,37).(14)

3. Os espirituais em 1 Coríntios 2-3

Ellis argumenta que o caráter profético dos pneumatikoi/ é confirmado por 1 Co 2.6-16. Nessa passagem, bem como em 1 Co 12-14, eles são diferenciados dos demais crentes, são recipientes e mediadores de revelação, um conhecimento que Paulo atribui somente aos que tem profecia (1 Co 13.2). E finalmente, a própria passagem de 1 Co 2.6-16 foi provavelmente criada por "espirituais" paulinos, antes de sua utilização pelo apóstolo na carta.(15)

Para Ellis, a passagem tem a ver com "o papel dos pneumáticos, aqueles capacitados com os dons espirituais de percepção e discurso inspirados."(16) Nessa passagem, Paulo ensina que "certos crentes têm dons de discernimento e expressão inspirados. São chamados de pneumáticos, e de maneira mais ampla, exercem o papel de profetas."(17) A passagem reflete o processo hermenêutico através do qual os pneumáticos (profetas cristãos) chegaram ao conhecimento da sabedoria oculta de Deus através do Espírito, e como eles mediam esse conhecimento através dos seus dons proféticos, um processo no qual a interpretação inspirada do Velho Testamento é central.(18) Na passagem, continua Ellis, Paulo se associa com os pneumáticos, os autores originais da passagem, ao usar a primeira pessoa do plural. Ellis escreve: "Ele [Paulo] também reivindica para si o status exaltado de ‘homem do Espírito,’ ou seja, um profeta através do qual o Senhor ressurreto e exaltado fala."(19)

Como essa interpretação do termo "espiritual" se encaixaria em 1 Co 1-4? Segundo Ellis, o problema das divisões havia sido causado quando os "espirituais" de Corinto permitiram que seus dons proféticos de sabedoria, discernimento e elocução inspirados se distorcessem pela vaidade, soberba e inveja que brotaram entre eles. Em 1 Co 2.6-16 Paulo procura corrigi-los mostrando como funcionam os verdadeiros "espirituais".

4. Os espirituais eram realmente profetas cristãos?

Procuremos agora avaliar a interpretação de Ellis. Espero ter deixado claro na nossa breve exposição do seu pensamento que, para ele, os "espirituais" são na realidade profetas cristãos, e que a passagem trata da sua atividade, quando reunidos, em receber e transmitir revelações da sabedoria de Deus. Ellis interpreta quase todos os termos e conceitos de 1 Co 2.6-16 à luz de 1 Co 12-14, onde Paulo trata dos dons espirituais. Não somente Ellis, mas um grande número de estudiosos pensa a mesma coisa: já que 1 Co 2.6-16 é sobre a atividade dos profetas cristãos, o texto deve ser entendido à luz de 1 Co 12-14. U. Wilckens observou corretamente, embora por razões diferentes, que a raiz de muitas interpretações equivocadas de 1 Co 2.6-16 é sua fusão com 1 Co 12-14.(20) Creio que este é o caso com Ellis.

5. Espirituais e Profetas: Dois Contextos Diferentes

Possivelmente, o argumento maior para se usar 1 Co 12-14 como contexto interpretativo para 1 Co 2.6-16 é a ocorrência, em ambas as passagens, de uma terminologia similar.(21) Apesar dessa similaridade impressionar a princípio, ela não é decisiva para tomarmos 1 Co 12-14 como base para interpretar 1 Co 2.6-16. Algumas das razões são as seguintes:

a. As duas passagens estão em contextos diferentes

Em 1 Co 1-4 Paulo está reagindo às informações trazidas pelos da casa de Cloé acerca das divisões na igreja (1.10-11), enquanto que em 1 Co 12-14 ele responde a perguntas feitas por pessoas da igreja sobre dons espirituais (línguas e profecia).

b. As duas passagens abordam dois problemas distintos

Em 1 Co 1-4 Paulo está tentando evitar uma divisão iminente dentro da comunidade e responder a um desafio implícito da sua autoridade sobre a comunidade, enquanto que em 1 Co 12-14 ele está instruindo os crentes acerca da natureza, origem, propósito e prática dos dons espirituais nos cultos. Não há qualquer relação aparente entre as divisões e o exercício dos dons espirituais. Paulo começa a tratar das divisões no capítulo 1 e termina no capítulo 4. A questão dos dons espirituais não desempenha qualquer papel evidente na formação dos partidos internos.

c. A ausência da terminologia profética

O argumento da terminologia é uma espada de dois gumes. A ausência em 1 Co 2.6-16, e em seu contexto imediato, da terminologia característica de Paulo para profeta, profecia e profetizar, é no mínimo intrigante (ver sua terminologia em Rm 12.6; Ef 2.20; 3.5; 4.11; 1 Ts 5.20; 2 Ts 2.2; 1 Tm 1.18). Este ponto é notado por J. Gillespie, que, entretanto, argumenta que a profecia cristã é o "assunto não rotulado de 1 Co 2.6-16."(22) Mas, como alguém pode ter certeza disto se a terminologia padrão que Paulo usa quando trata desses assuntos está totalmente ausente?(23)

d. Paulo está tratando de temas diferentes

Uma leitura mais atenta revelará que, pelo menos em um tema, Paulo usa a mesma terminologia para tratar de dois assuntos diferentes. Em 2.6-16 a revelação da sabedoria oculta do Espírito é vista como sendo algo do passado, como mostram os aoristos de 2.10,12. O ministério de Paulo entre os maduros,(24) apesar de expresso no tempo presente (2.6,7,13), é baseado naquela revelação que já foi dada uma vez por todas. Nos capítulos 12-14, entretanto, a terminologia usada para sabedoria, mistério e revelação está relacionada com o ministério presente e constante do Espírito, através dos que têm dons de línguas, profecia e revelação (13.2; 14.2). Paulo está tratando de algo diferente do que tratou nos capítulos 1-4. Sandnes, que defende uma continuidade entre 1 Co 1-4 e 12-14, é obrigado a admitir que as duas passagens tratam de temas diferentes.(25)

6. Uma Tabela do Vocabulário

Finalmente, se a terminologia for o critério principal para determinarmos o contexto interpretativo de 1 Co 2.6-16, então não existe qualquer razão para irmos além de 1 Co 1-4, desde que todos os principais termos de 2.6-16, ou palavras do mesmo campo semântico, ocorrem no contexto mais imediato, isto é, 2.1-5 e 3.1-2. Vejamos a tabela a seguir(26)

2.6-16
2.1-5, 3.1-2

sofi/a, 2.6,7,13
sofi/a, 2.1,4,5

lale/w, 2.6,7,13
lale/w, 3.1

te/leioj, 2.6
nh/pioj, 3.1

musth/rion, 2.7
musth/rion, 2.1, cf. 4.1

stauro/w, 2.8
stauro/w, 2.2

oi)=da, 2.11,12
oi)=da, 2.2

a)pokalu/ptw, 2.12
a)po/deicij (a)poka/luyei D*), 2.4

pneu=ma, 2.10-12
pneu=ma, 2.4

lo/goj, 2.13
lo/goj, 2.1,4 (?)

a)nqrw/pinoj, 2.13
a/)nqrwpoj, 2.4, 3.3

a)nakri/nw, 2.14,15
kri/nw, 2.2

pneumatiko/j, 2.13,15
pneumatiko/j, 3.1

yuxiko/j, 2.14
sarkiko/j, 3.1,3


Poderíamos ainda acrescentar a essa lista a terminologia de comunicação que ocorre em 2.1-5 (katagge/llw, 2.1, kh/rugma, 2.4) e 2.6-16 (sugkri/nw, 2.13).

Assim, o principal argumento de Ellis carece de comprovação exegética. Mas examinemos sua interpretação ainda de uma outra perspectiva. Como já mencionamos acima, Ellis interpreta pneumatiko/j em 1 Co 2.13,15 num sentido mais restrito, como sendo os cooperadores de Paulo dotados de dons proféticos de compreensão e expressão inspirados, e que estavam engajados na interpretação carismática das Escrituras do Velho Testamento.(27)

Evidentemente não queremos dizer que não podemos ter nenhuma luz de outras partes da carta para entendermos 1 Co 1-4, e especialmente 2.6-16. Afinal de contas, as dissensões que havia na igreja eram uma manifestação de um problema espiritual básico dos coríntios, que brotava sob diferentes formas na comunidade, e que está refletido em várias partes da carta. Nesse sentido, 1 Co 1-4 tem vários pontos de contato com outras passagens da carta: a oposição sofrida por Paulo, e que ele encara de forma mais explícita em 1 Co 9, é possivelmente a mesma a que ele se refere obliquamente em 1 Co 4.3,18-19; a vanglória dos "espirituais" quanto aos seus dons transparece tanto em 1 Co 4.7-10 quanto em 12-14. Mesmo o conceito equivocado que eles tinham quanto ao ser "espiritual" é corrigido sutilmente por Paulo em 2.6-3.4, quando o apóstolo fornece a sua própria concepção.

Porém, essas concessões não significam que os temas abordados por Paulo em 1 Co 2.6-16, tais como "espirituais," mistério, revelação, sabedoria e conhecimento, devam ser entendidos primariamente à luz do que Paulo diz em 1 Co 12–14 sobre os dons do Espírito, como Ellis sugere. Parece-nos que o abuso dos "espirituais" com respeito ao exercício dos seus dons de percepção e de expressão em 1 Co 12-14 era outra manifestação (diferente) do mesmo problema básico que afligia os coríntios, ou seja, falta de maturidade e de crescimento em Cristo (1 Co 13.9-12, 14.20-22; ver 3.1-3).

Nossa conclusão é que 1 Co 1–4 permanece como o contexto primário e determinativo para a correta compreensão de 2.6-16, e que, conseqüentemente, a idéia de que Paulo esteja se referindo aos profetas cristãos ao usar o termo "espiritual" não pode ser argumentada de forma convincente.

7. "Dom espiritual" não é Profecia

Um outro argumento de Ellis é que a fala inspirada mencionada em 1 Co 2.13 deve ser entendida à luz de 14.1 como sendo o dom de expressão inspirada ligado a profecia (1 Co 14.3,6,15,19,30). Já vimos que não há qualquer argumento convincente e irrefutável para nos levar a interpretar 1 Co 2.6-16 à luz de 1 Coríntios 12-14.

Podemos ainda acrescentar que não é muito claro que Paulo veja qualquer distinção significativa entre xari/smata e pneumatika\\\\ nos capítulos 12–14, como se o primeiro se referisse aos dons em geral e o último aos dons proféticos de sabedoria, entendimento e expressão, como Ellis sustenta. Conforme vimos, Ellis faz essa distinção baseado em Rm 1.11.(28) A passagem diz: "Porque muito desejo ver-vos, a fim de repartir convosco algum dom espiritual (xa/risma pneumatiko/n), para que sejais confirmados." A razão pela qual Paulo qualifica "dom" com o adjetivo "espiritual" é possivelmente apenas uma questão de ênfase.(29) Ou, melhor ainda, para deixar clara a natureza do "dom" que ele gostaria de compartilhar com os romanos. É algo "espiritual" e não material. O "dom espiritual" que Paulo tem em mente é a fé mútua, dele e dos romanos, como ele explica no verso seguinte: "Isto é, para que, em vossa companhia, reciprocamente nos confortemos por intermédio da fé mútua, vossa e minha" (Rm 1.12).(30)

Mais adiante, na Carta aos Romanos, encontramos essa distinção entre dádivas "espirituais" e "materiais" claramente mencionada em 15.27:

Isto lhes pareceu bem, e mesmo lhes são devedores; porque, se os gentios têm sido participantes dos valores espirituais (toi=j pneumatikoi=j) dos judeus, devem também servi-los com bens materiais (toi=j sarkikoi=j).

Portanto, não há qualquer evidência exegética para fazermos uma distinção definida entre xa/ risma e pneumatika/ como se referindo a dois tipos diferentes de dons. Cremos que os dois termos referem-se à mesma coisa. Quando Paulo emprega xa/ risma ele está acentuando o fato de que os dons são dados gratuitamente por Deus (xa/rij).(31) Quando ele usa pneumatika/, enfatiza a sua origem e natureza (pneu=ma).(32)

Paulo usa os dois termos indiscriminadamente em 1 Co 12.1-11,(33) quando inclui lo/goj sofi/aj e lo/goj gnw=sewj (que Ellis afirma pertencerem a pneumatika/) na lista dos xari/smata, 1 Co 12.4-11.(34) Essa evidência é tão clara que Ellis procura livrar-se dela simplesmente afirmando que 1 Co 12.4-11 é "parte de um texto tradicional que Paulo incorpora em seu próprio trabalho."(35)

Poderíamos ainda mencionar que em 1 Co 1.5,7 Paulo afirma que os coríntios haviam sido enriquecidos com o dom da palavra (lo/goj) e do conhecimento (gnw=sij), que ele considera como xari/smata.

8. Conclusão

Muito embora Ellis tenha prestado um considerável serviço aos estudos neotestamentários na área de profecia e da estrutura das igrejas locais, sua argumentação em favor da identificação dos "espirituais" com os profetas cristãos das igrejas primitivas não é convincente. Embora nos pareça fora de dúvida que os crentes espirituais certamente deveriam exibir dons que atestassem a presença do Espírito em sua vida, não nos parece inquestionável que esses dons tenham sido necessariamente aqueles de fala inspirada, ou mais exatamente, de profecia, como espero ter demonstrado acima.

B. Os Espirituais: Todos os Crentes

Um segundo ponto de vista é o que interpreta "espirituais" em 1 Coríntios 1-3 como se referindo a todos os crentes sem distinção. Essa interpretação baseia-se especialmente na correlação entre os termos te/leioi ("maduros", "experimentados") em 2.6 e pneumatikoi\\\\ ("espirituais") em 2.13,15. Estudiosos sérios e reconhecidos têm argumentado, de diferentes formas e por diferentes motivos, que os dois termos se referem aos crentes em geral, e não a uma classe de crentes "iluminados" ou especiais.(36) Assim, o contraste que Paulo está fazendo na passagem é extramuros, isto é, entre crentes e descrentes. Existem basicamente três argumentos avançados em favor dessa posição.

1. O Argumento do Contexto

Segundo esse argumento, Paulo está contrastando te/leioi ("maduros", "experimentados") com oi/( a)/)rxontej tou= ai¹w½noj tou/tou ("os poderosos desta época/século," 2.6b,8), e, portanto, dando continuidade ao contraste que havia feito em 1.8-25 entre crentes e descrentes; a/)rxontej ("poderosos") corresponde aos que se perdem (1.18), enquanto que te/leioi aos que são salvos (1.18), que crêem (1.21), que são chamados (1.24), ou seja, os crentes em geral.

Entretanto, fica difícil ver como te/leioi ("maduros") pode se referir a todos os crentes já que Paulo contrasta o termo com nh/pioi e)n xrist%½ ("crianças em Cristo", 3.1-2; ver 13.10-11 e 14.20). Certamente não podemos admitir que Paulo considerava descrentes como sendo "crianças em Cristo," nem que os coríntios eram descrentes.

Embora concordemos que a distinção entre te/leioi/a)/rxontej ("maduros"/"poderosos") em 2:6-8 continua de certa forma a distinção entre crentes/descrentes de 1:18-25, parece-nos claro que essa distinção, em 2.6-8, focaliza-se mais exatamente na habilidade espiritual dos te/leioi ("maduros") de entenderem a sabedoria de Deus, que é Cristo crucificado (2.6-7, 10), e a cegueira dos a)rxontej ("poderosos") que o crucificaram (2.8). A comparação continua em 2.14-16 em termos do yuxiko/j (2.14), o homem "natural", do mundo, que não pode compreender as coisas de Deus, e o pneumatiko/j (2.15), que tem a mente de Cristo (2.16). A comparação, portanto, ganhou claramente em 2.6-16 uma nuança epistemológica e hermenêutica. Não é mais entre crentes e descrentes, mas entre a capacidade hermenêutica do crente maduro e a falta dessa capacidade por parte dos descrentes e crentes carnais. Paulo está antecipando o contraste que fará em 3.1-4 entre o maduro e o carnal — ou, mais exatamente, entre a compreensão espiritual do crente espiritual e aquela do crente carnal.

Dessa perspectiva é possível ver como Paulo pode considerar os crentes coríntios, em 3.1-4, como sarkikoi/ ("carnais") e nh/pioi e)n xrist%= ("meninos em Cristo"), em contraste com te/leioi/pneumatikoi/ ("maduros/espirituais"), sem sugerir que eles eram descrentes. A verdade é que, mesmo achando que os coríntios ainda eram carnais, meninos em Cristo, Paulo os aceitava como verdadeira igreja de Deus, como santificados em Jesus Cristo (1.2), e reafirma que o Espírito de Deus habitava neles (3.16). Apesar disto, tendo em vista que o seu conhecimento das coisas de Deus ainda não havia se desenvolvido e amadurecido como devia, e que eles estavam divididos entre si, possuídos de ciúmes, invejas e contendas, Paulo os associa com os a)/rxontej/yuxiko/j ("poderosos/homem natural"), em contraste com os te/leioi/pneumatikoi/ ("maduros/espirituais"), sem necessariamente implicar uma plena identificação deles com os poderosos desta época e os homens do mundo.

Vários estudiosos têm argumentado que sarkikoi/ ("carnais," 3.1,3) é um sinônimo de Paulo para yuxiko/j ("homem natural", 2.14), ou seja, que ser carnal é o mesmo que ser homem natural.(37) Entretanto, Paulo acrescenta nh/pioi e)n xrist%= ("meninos em Cristo") logo depois de sarkikoi/ ("carnais") em 3.1, e sua linguagem em 3.2 de dar-lhes leite para beber claramente mostra que o apóstolo não está insinuando uma clara identificação de sarkikoi/ ("carnais") com yuxiko/j ("homem natural") e que ele claramente considera os coríntios como estando e)n xrist%=, "em Cristo" (apesar de precisarem desesperadamente de crescimento e maturidade). Paulo não diria essas coisas referindo-se ao yuxiko\\\\j a/)nqrwpoj ("homem natural"). Assim, E. Schweizer observa corretamente que "epigramaticamente pode-se dizer que o sarkiko/j ("carnal") torna-se um yuxiko/j ("natural") quando ele confessa que é um crente, mas ainda permanece exclusivamente voltado para o que é terreno."(38) Em resumo, a comparação e o contraste não são de estados de salvação (soteriologia), mas de níveis de entendimento (hermenêutica/epistemologia).

2. O Argumento do Gnosticismo

Alguns estudiosos, como Du Plessis, por exemplo,(39) hesitam em tomar te/leioi ("maduros") como uma distinção paulina intramuros, com receio de que tal posição daria apoio ao conceito de que Paulo tem em mente um grupo esotérico de crentes iniciados, que teriam acesso a um nível elevado de sabedoria cristã. É o que defende Wilckens.(40) Ele acha que o termo te/leioj ("maduro") é gnóstico e significa "vollendet Identität mit dem transzendenten Gott" ("plena identidade com o Deus transcendente," p. 56), e que o vocabulário de Paulo é tirado da terminologia gnóstica das religiões de mistério. A questão do background gnóstico de 1 Coríntios tem sido bastante discutida e, sem entrarmos mais a fundo, podemos descartar a sugestão de Wilckens como improvável, visto não existir evidência suficiente de que já em meados do primeiro século o gnosticismo existia como uma religião ou movimento organizado.(41)

Entretanto, o receio de Du Plessis e de outros nos parece injustificado. Podemos assumir que Paulo está fazendo uma distinção intramuros, sem necessariamente aceitar que ele reconhece a existência de uma categoria de crentes especiais, mais iluminados, esotéricos, que têm um acesso secreto e místico às coisas ocultas de Deus, como havia no gnosticismo. Os te/leioi ("maduros") eram um grupo aberto de cristãos. A "sabedoria" que eles conheciam era simplesmente aquilo que havia sido proclamado pública e abertamente pelos apóstolos, ou seja, Cristo crucificado. Eles não eram uma classe especial de crentes — eram simplesmente o que todos os cristãos deveriam ser. Eles representam a norma, o padrão — os coríntios carnais, a exceção. O que os te/leioi ("maduros") haviam chegado a entender, e que os coríntios sarkikoi//nh/pioi ("carnais/meninos") ainda não haviam entendido, é que Cristo crucificado, sendo a revelação plena da sabedoria de Deus, reduz a nada a glória humana, e que o cristão tem que gloriar-se somente nele — e não em homens como Paulo, Pedro ou Apolo.

3. O Argumento do Crente "Carnal"

Uma terceira objeção é que, se aceitarmos que Paulo faz uma distinção intramuros, estaremos fortalecendo o conceito popular da existência do "crente carnal" como uma subespécie de crente, vivendo uma vida em pecado ao mesmo tempo em que mantém sua fé em Jesus Cristo como Salvador. Os textos de 1 Coríntios 2.6-16 e 3.1-3 têm padecido muito nas mãos dos que defendem esse ponto de vista, como lamenta o conhecido exegeta pentecostal Gordon Fee:

Quase todas as formas de elitismo espiritual, movimentos de "vida profunda" e da "segunda bênção" têm apelado para esse texto (1 Cor 2:6-16). Segundo ensinam, receber o Espírito prepara o caminho para as pessoas conhecerem verdades "mais profundas" sobre Deus... Os irmãos menos dotados estão vivendo aquém dos seus privilégios em Cristo.(42)

A aplicação errada de 1 Co 2.6-16 e 3.1-3 pelos que sustentam o ensino do "crente carnal" deve-se em parte a uma compreensão defeituosa do contraste que Paulo faz entre o pneumatiko/j/te/leioj e o sarkiko/j/nh/pioj/yuxiko/j.(43) Conforme já vimos, Paulo considera os coríntios como sendo verdadeiros crentes em Cristo (ver 3.17, 6.19, 7.40). Quando ele os chama de "carnais" (sarkikoi) está apenas dizendo que eles não têm ainda o discernimento espiritual das coisas de Deus que era de se esperar, o entendimento que vem do Espírito Santo, o que se tornava evidente pelas suas dissensões internas e seus ciúmes. Neste sentido, a sua maneira de pensar era análoga à do homem natural, à do homem do mundo, que não tem o Espírito. Como Robertson e Plummer observam corretamente:

Em termos ideais, todos os cristãos são pneumatikoi/ (12.3, 13; Gl 4.3-7); porém, de modo algum podemos dizer que todos os coríntios eram pneumatikoi/ na prática. Junto com os pagãos, eles se enquadravam na categoria de yuxiko/j ("natural") ou sarkiko/j carnal"), embora estivessem em nível diferente daquele dos pagãos incrédulos. Eles eram meninos no caráter, mas meninos em Cristo. E, à exceção daqueles pontos em que eram culpáveis, havia muitos aspectos saudáveis em sua condição (1.4-9, 11.2).(44)

Eles ainda afirmam: "O estado de nh/pioj ("criança") não é culpável em si mesmo, mas torna-se culpável se prolongado sem justificativa."(45) Esse ponto é reforçado pelo que Paulo diz em 3.3-4, que a situação atual deles era a mesma que no princípio, sem qualquer progresso visível (ver e)/ti ga\\\\r sarkikoi\\\\ e)ste, "porque ainda sois carnais"). Talvez o melhor comentário seja o do autor de Hebreus:

Quanto a isto, temos muito que dizer, coisas difíceis de explicar, porque vocês se tornaram lentos para aprender. De fato, embora a esta altura já devessem ser mestres, vocês precisam de alguém que lhes ensine novamente os princípios elementares da palavra de Deus. Estão precisando de leite (ga/laktoj), e não de alimento sólido! Quem se alimenta de leite ainda é criança (nh/pioj) e não tem experiência no ensino da justiça. Mas o alimento sólido é para os adultos (tele/iwn), os quais, pelo exercício constante, tornaram-se aptos para discernir não somente o bem mas também o mal (NVI, Hb 5.11-14).

Portanto, a distinção que Paulo faz entre os termos te/leioj, pneumatiko/j, sarkiko/j e nh/pioj refere-se a diferentes níveis de crescimento espiritual e discernimento na vida cristã, como a diferença que existe entre o entendimento de uma criança e o de um adulto. Não há nada no contraste que implique na existência de "crentes carnais" como popularmente aceito, nem nada que apoie a idéia de elitismo espiritual.

R. Bultmann registrou de forma admirável as implicações da cruz para a vanglória humana. Como é do conhecimento geral, para ele "a raiz de todos os males" era o desejo do ser humano de obter reconhecimento pelas suas realizações.(46) Os judeus se vangloriam em seus privilégios, como, por exemplo, em ter recebido a Torá;(47) os gentios, em sua sabedoria. Mas ambos esquecem que nada possuem que não tenham recebido. A cruz é o julgamento de Deus sobre a vanglória humana, e requer que o homem se submeta a esse julgamento: "Toda a vanglória e as conquistas humanas chegam ao fim; são julgadas como nada pela cruz."(48)

Apesar de termos muitas reservas quanto à antropologia de Bultmann e sua compreensão da Lei,(49) cremos que ele observou corretamente que uma compreensão genuína da cruz é incompatível com o gloriar-se nos homens. Esse era o problema fundamental dos coríntios. Eles não haviam ainda entendido as implicações da cruz. O próprio fato de que estavam gloriando-se em Paulo, Apolo e Cefas era evidência clara disso, como também o alto valor que davam à sabedoria grega, à filosofia da época, e aos discursos eloqüentes e cheios de recursos retóricos artificiais. E, desde que o conhecimento das implicações da cruz vem somente através de revelação do Espírito (ver Ef 1.17-18; 3.18-19; Cl 1.9-12), Paulo não podia considerá-los como espirituais (como eles pensavam ser), mas sim carnais, como meninos em Cristo.

Creio que as considerações acima confirmam nosso argumento de que Paulo não está se referindo aos cristãos em geral quando emprega o termo "espirituais" em 1 Coríntios 1-3.

C. Os Espirituais: Crentes Maduros

A terceira e última interpretação que desejamos considerar é a de que Paulo, ao usar o termo, refere-se a crentes maduros. Creio que essa é a melhor interpretação da passagem não somente pelos motivos que temos exposto até agora como ainda pelos que se seguem.

O ponto inicial que precisamos observar aqui (e que tem sido negligenciado por Ellis e outros) é que Paulo faz uma distinção entre "nós" e os "maduros/espirituais" em 1 Co 2.6:

Entretanto, [nós] expomos sabedoria entre os experimentados; não, porém, a sabedoria deste século, nem a dos poderosos desta época, que se reduzem a nada.

A frase poderia ser traduzida como "falamos sabedoria aos maduros,"(50) como 3.1 sugere:

Eu, porém, irmãos, não vos pude falar como a espirituais e sim como a carnais, como a crianças em Cristo.

Esta distinção entre "nós" e os "maduros/espirituais" pode ser mantida em toda a seção (1 Co 1–4), possivelmente com a única exceção de 2.7b, 15-16. Aqueles identificados como "nós" falam a sabedoria de Deus oculta em mistério, e os "maduros/espirituais" ouvem e compreendem, pelo Espírito (2.6,13,14-15).

A primeira pessoa do plural, "nós," na passagem, está refletindo o ministério de Paulo entre os maduros da igreja. Quem são as pessoas às quais ele se associa, usando o pronome? Cremos que Paulo refere-se a si mesmo e aos demais apóstolos.(51)

O passo seguinte na pesquisa é examinar mais de perto o sentido de te/leioj (2.6, "maduro, perfeito"), tendo em vista sua relação óbvia com pneumatiko/j ("espiritual") na passagem. A grande maioria dos críticos concorda que o "espiritual" de 2.13,15 corresponde ao "maduro" de 2.6.(52) Mas, nem todos estão de acordo se Paulo refere-se aos cristãos em geral, ou a um grupo dentre eles.(53)

Na nossa opinião, a idéia de crescimento e de maturidade está presente quando Paulo usa o termo te/leioi ("perfeitos") em 2.6. Ele está se referindo, não a todos os crentes, mas àqueles que têm crescido na fé, que têm amadurecido em seu conhecimento e sua conduta, ao ponto de poder captar as implicações da pregação apostólica da sabedoria oculta de Deus, Cristo crucificado. Paulo está fazendo uma distinção, não entre crentes e descrentes, mas uma distinção interna na comunidade, entre crentes maduros e aqueles crentes que não são maduros.

É certo que Paulo às vezes emprega te/leioj ("maduro", "perfeito") no sentido escatológico, referindo-se a todos os crentes como já desfrutando das bênçãos escatológicas e futuras de Deus (ver Fp 3.12).(54) Neste sentido, os crentes são "perfeitos", ou tem sido "aperfeiçoados" por Cristo. Mas aqui em 1 Co 2.6 está claro que o sentido não é escatológico. Paulo está fazendo uma distinção intramuros.(55)

Essa distinção, entretanto, não deve ser exagerada. Ela não é fixa e determinada, como se Paulo reconhecesse duas classes de crentes. Essa distinção é apenas em termos de conhecimento e compreensão. O contraste entre pneumatikoj/te/leioj e sarkiko/j/nh/pioi em 3.1-2, e entre ga/ la ("leite") e brw=ma ("comida sólida," ver Hb 5.11-14), claramente sugere um progresso no entendimento e no comportamento dos cristãos.(56)

Além disso, o contraste entre um entendimento infantil e um entendimento adulto ocorre mais duas vezes na carta (13:10-11, 14:20), e, em ambos os casos, a idéia de níveis de entendimento espiritual, refletindo diferentes estágios no processo de crescimento, está presente.

Em 1 Co 13.10, apesar de te/leion ("perfeitos") ter provavelmente uma conotação escatológica, o contraste nh/pioj/a)nh/r ("menino/homem") no verso seguinte (13.11) retém a idéia de dois níveis distintos de compreensão espiritual. Em 14.20, onde Paulo contrasta paidi/a ("meninos") e te/leioi ("maduros"), a idéia é ainda mais evidente. Du Plessis conclui: "A distinção é entre uma percepção de criança e aquela de um homem adulto."(57) Sugerimos que a distinção é a mesma em 1 Co 3.1.(58)

O fato de que Paulo faz uma distinção entre os cristãos ("espirituais" e "carnais") não significa que ele tinha, necessariamente, uma mensagem de sabedoria reservada para aqueles poucos "iluminados," distinta do seu kerygma habitual, como sugere Scroggs.(59) O conteúdo do kerygma de Paulo, e mesmo da sophia que ele tem para compartilhar com os mais experimentados, é Cristo crucificado (1.17, 23-24, 30; 2.1-2; 2.8).(60)

Concluindo, quando Paulo usa o adjetivo pneumatiko/j em 1 Coríntios 1–3, a expressão significa simplesmente os cristãos como os que têm um entendimento iluminado pelo Espírito Santo, já que Paulo não está fazendo na passagem uma distinção soteriológica entre aqueles que têm o Espírito (crentes) e os que não o têm (perdidos). A forte concentração em 1 Co 2.6-16 de palavras do domínio semântico de "saber, conhecer" confirma isso (sofi/a, ginw/skw, oi)/da, a)pokalu/ptw, sugkri/nw, a)nakri/nw).

Podemos dizer que em todas as ocorrências do masculino em 1 Coríntios (2.13[?],15; 3.1 e 14.37)(61) não há qualquer razão irrefutável para que não interpretemos pneumatiko/j no seu sentido mais amplo e geral, ou seja, "pessoas com entendimento dado pelo Espírito Santo."

Talvez a única exceção seja 14.37, onde Paulo associa pneumatiko/j com profhth/j. Alguns estudiosos entendem que os dois termos aqui ("espiritual" e "profeta") designam a mesma pessoa.(62) Esse é o pensamento de Ellis, embora aqui e acolá ele tente estabelecer uma distinção, como já vimos acima. Outros fazem uma distinção entre o "espiritual" e o "profeta", mas consideram o "espiritual" como sendo o que fala em línguas, como Gillespie(63) e Painter.(64) Mesmo assim, ainda seria possível, como Meyer sugere, entender o termo como se referindo ao Geistbegabter ("o que tem o Espírito"), do qual o profeta seria uma subespécie.(65)

Também é possível que Paulo esteja usando o termo ironicamente, no sentido em que os coríntios o compreendiam. Ainda assim, o pneumatiko/j pode ainda ser entendido como alguém espiritualmente maduro.(66) Em nossa opinião, esse é o sentido em 14.37, e também em 2.6-16. Paulo está se referindo ao que é espiritualmente maduro, e nada mais.

Nossa conclusão é que pneumatiko/j em 1 Co 2.6-16 significa ser maduro no entendimento e na conduta, uma condição aberta a todos os crentes.

Conclusões

O termo pneumatiko/j foi usado por Paulo em 1 Co 2.13,15 e 3.1 em sua crítica pastoral de que os coríntios eram sarkikoi/ ("carnais", 3.1,3). O contexto das passagens e a associação de pneumatiko/j com te/leioj mostram que Paulo não está se referindo a uma classe de cooperadores seus (profetas cristãos), mas a cristãos comuns, que haviam atingido, no processo normal de santificação e crescimento, um nível de maturidade espiritual no qual podiam entender claramente a mensagem do apóstolo, que era Cristo crucificado, a sabedoria de Deus.

Quais são as implicações da nossa pesquisa para o debate atual acerca da espiritualidade? Creio que duas podem ser enfatizadas.

1. Espiritualidade tem a ver Primariamente com Maturidade Espiritual

Os coríntios pensavam de si mesmos como crentes espirituais, em virtude das manifestações carismáticas — especialmente a glossolália — que ocorriam durante o culto. Esse conceito levou-os até mesmo a se gloriarem contra Paulo e a se julgarem superiores ao apóstolo, apesar de estarem divididos em várias facções internas, e de permitirem na igreja pessoas de comportamento imoral e até mesmo quem negasse uma doutrina tão básica quanto a ressurreição dos mortos. Paulo os considera não como espirituais, mas como carnais. Em vez de serem crentes amadurecidos, eram meninos em Cristo, apesar do tempo decorrido desde sua conversão. A falha dos coríntios em perceber as implicações éticas, morais e práticas da cruz de Cristo demonstrava que não eram espirituais, mas carnais. Ser espiritual, diz Paulo, é ter a mente de Cristo. Portanto, a busca da espiritualidade "carismática" como se fosse aquela ensinada pela Bíblia é equivocada. É repetir os erros dos coríntios.

2. Espiritualidade é o Resultado do Crescimento Progressivo na Graça de Deus

Os que desejam ser realmente espirituais devem procurar o crescimento espiritual equilibrado pela santificação, crescendo na graça e no conhecimento de Cristo, amadurecendo no conhecimento e na fé. Muito mais do que crentes "carismáticos," hoje a igreja evangélica no Brasil precisa de crentes maduros, adultos, sóbrios, equilibrados, firmes na fé. E isso não acontece da noite para o dia — é o resultado de um processo, por vezes longo, de treinamento espiritual, de disciplina espiritual, de constância e do uso regular dos meios de graça. Não há atalho para a maturidade.



ENGLISH ABSTRACT

What is the meaning of "spiritual" in Paul’s First Letter to the Corinthians? More than in any other of his writings, it is in 1 Corinthians that the apostle deals with the theme in the fullest way. Lopes examines the three main interpretations by scholars as to the meaning of the word: Christian prophets, Christians in general and mature Christians. He offers a criticism of the first two solutions while attempting to support the view that Paul uses the word in two senses: the one intended by the Corinthians, which was related to the manifestation of spiritual gifts, especially tongues, and in his own sense, that of mature believers, those who can really grasp the implications of the cross for daily life. More specifically, because the Corinthians were not spiritual (in Paul’s sense, although they thought of themselves as such), they had not correctly understood that the cross humbles man and, therefore, there is no place in the church for divisions centered in one’s favorite preacher or teacher. Lopes applies his conclusions to the Brazilian situation: a true spiritual church is not necessarily and primarily one where charismatic gifts are in evidence, but one in which spiritual maturity can be clearly seen.

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1 É possível entender algumas dessas ocorrências não como uma referência adjetiva ao Espírito Santo, mas simplesmente para estabelecer um contraste entre aquilo que é físico, material e deste mundo, com o que é incorpóreo e celestial, como no caso do "corpo espiritual" e do "manjar espiritual" em 1 Co 10.3-4. Mesmo que esse seja o ponto focal da expressão, ainda assim não podemos descartar de todo a relação com o Espírito Santo, visto que o contraste material/imaterial em Paulo normalmente tem uma conotação teológica.

2 As citações bíblicas são da versão Almeida Revista e Atualizada (ARA), 2a. edição, a não ser quando indicado de outro modo.

3 Adotam ainda o neutro: Édouard Cothenet, "Les Prophètes Chrétiens Comme Exégètes Charismatiques de l’Écriture", em Prophetic Vocation in the New Testament and Today. NovTSup 45, ed. J. Panagopoulos (Leiden: Brill, 1977), 95; Hans Conzelmann, Der erste Brief an die Korinther, MeyerK, 11th. ed. (Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1969), 86; Leon Morris, The First Epistle of Paul to the Corinthians: An Introduction and Commentary, The Tyndale New Testament Commentaries, ed. R. V. G. Tasker (Londres: Tyndale Press, 1958; reimpressão 1969), 59-60; Gordon D. Fee, The First Epistle to the Corinthians, NICNT, ed. F. F. Bruce (Grand Rapids: Eerdmans, 1987), 114-15.

4 Essa correspondência é observada por Jean Héring, La Première Épitre de Saint Paul aux Corinthiens. CNT, 7; eds. P. Bonnard, et al. (Paris; Neuchatel: Delachaux & Nestlé S.A., 1949), 28; Johannes Weiss, Der erste Korintherbrief. MeyerK, 9th ed. (Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1910), 64-65; cf. A. Robertson. e A. Plummer, A Critical and Exegetical Commentary on the First Epistle of Saint Paul to the Corinthians, ICC, eds. S. R. Driver, et al. (Edimburgo: T. & T. Clark, 1914), 47-48.

5 Robertson e Plummer, Corinthians, 47.

6 Earle E. Ellis, "Paul and His Co-Workers," New Testament Studies 17 (1970), 437-52.

7 E. Earle Ellis, Prophecy and Hermeneutic in Early Christianity: New Testament Essays (Tübingen: Mohr/Siebeck, 1978), 27.

8 Ibid., 29.

9 Ver sua anuência à tese de A. Schweitzer de que "pneumatiko/j é o conceito mais amplo, do qual o profhth(j é um subtipo especial" (ibid., 25, 69).

10 Ver Wayne Grudem, The Gift of Prophecy in the New Testament and Today (Eastbourne, Inglaterra: Kingsway Publications, 1988), 142,161,320; David Hill, New Testament Prophecy, Marshall’s Theological Library, eds. P. Toon and R. Martin (Atlanta: John Knox Press, 1979), 103; David Aune, Prophecy in Early Christianity and the Ancient Mediterranean World (Grand Rapids: Eerdmans, 1983), 345; Karl Olav Sandnes, Paul - One of the Prophets? A Contribution to the Apostle’s Self-Understanding, WUNT, 2:43 (Tübingen: Mohr/Siebeck, 1991), 10. Em seu ensaio "Christian Prophets as Teachers and Instructors in the Church" (in Prophetic Vocation in the New Testament and Today, NovTSup 45, ed. J. Panagopoulos [Leiden: Brill, 1977]), Hill observa que as idéias de Ellis dependem de uma virtual identificação dos pneumáticos com os profetas cristãos, algo que, na opinião de Hill, não pode ser assumido sem mais nem menos (p. 118, n. 32).

11 Ellis, Prophecy, 27-28.

12 Ibid., 23. Ver também o artigo de Ellis, "Prophecy in the New Testament Church—and Today," em Prophetic Vocation in the New Testament and Today. NovTSup, 45, ed. J. Panagopoulos (Leiden: Brill, 1977), 49.

13 Ellis, Prophecy, 24, 68-69; ver também Ellis, Pauline Theology: Ministry and Society (Grand Rapids: Eerdmans; Exeter: Paternoster Press, 1989), 113.

14 Ellis, Prophecy, 24-25; "Prophecy in the New Testament Church—and Today," 49; Pauline Theology, 39,51; ver também outra obra de Ellis intitulada The Old Testament in Early Christianity. WUNT, 54. (Tübingen: Mohr/Siebeck, 1991), 119.

15 Ver Ellis, Prophecy, 24-25, 68-69.

16 Ibid., 66.

17 Ibid., 50.

18 Ver o apelo de Ellis a 1 Co 2.6-16 para provar seu argumento (Old Testament, 119).

19 Ellis, Pauline Theology, 54.

20 Ulrich Wilckens, "Zu 1 Kor 2,1-16," em Theologia Crucis-Signum Crucis: Festschrift für Erich Dinkler zum 70. Geburtstag, eds. C. Andresen and G. Klein (Tübingen: Mohr [Siebeck], 1979), 520.

21 Ver a lista de termos semelhantes organizada por Karl Olav Sandnes, Paul - One of the Prophets? A Contribution to the Apostle’s Self-Understanding. WUNT, 2/43 (Tübingen: Mohr [Siebeck], 1991), 103. Cf. também a lista de John Painter, "Paul and the pneumatikoi\\\\ at Corinth," em Paul and Paulinism: Essays in Honour of C. K. Barrett, eds. M. D. Hooker and S. G. Wilson (Londres: SPCK, 1982), 240.

22 Ver J. Gillespie, "Interpreting the Kerygma: Early Christian Prophecy According to 1 Corinthians 2:6-16," em Gospel Origins & Christian Beginnings, eds. J. E. Goehring, et al. (Sonoma, CA: Polebridge Press, 1990) 161. Gillespie apela para a sugestão de D. Hill de que a ausência da terminologia profética não significa necessariamente que profecia não está em pauta (Hill, Prophecy, 3).

23 Os argumentos usados por Gillespie são baseados em 1 Co 12-14, ver "Interpreting the Kerygma," 161-66.

24 Apesar das traduções em português preferirem "experimentados" para te/leioi, emprego aqui e no restante do artigo o termo "maduros," visto que o mesmo, além de ser uma tradução correta do termo, expressa melhor o que entendo ser o sentido de Paulo no contexto.

25 Sandnes, Paul, 105.

26 Para outros paralelos interessantes entre 1 Co 2.6-16 e seu contexto imediato, ver Wolfgang Schrage, Der erste Brief an die Korinther (1Kor 1,1-6,11), EKKNT, 7:1, eds. N. Brox et al. (Neukirchen: Beuziger Verlag e Neukirchener Verlag, 1991), 241.

27 Esse é também o pensamento de Gillespie ("Interpreting the Kerygma," 151), que considera a profecia como sendo o assunto não rotulado de 1 Co 2.6-16. Também Aune (Prophecy, 199), embora ele pareça contradizer-se mais adiante (cf. ibid., 342).

28 Ver página 94.

29 É o que defende D. G. Dunn, Romans 1-8, WBC, vol. 38a, eds. D. Hubbard et al. (Dallas: Word Books, 1988), 30-31.

30 Consulte ainda N. Baumert, "Charisma und Amt bei Paulus," em L’Apôtre Paul: Personnalité, Style et Conception du Ministère, BETL 73, ed. A. Vanhoye (Leuven: University Press e Uitgeverij Peeters, 1986), 213.

31 Como pensam também Ulrich Brockhaus, Charisma und Amt: Die paulinische Charismenlehre auf dem Hintergrund der frühchristlichen Gemeindenfunktionen (Wuppertal: Theologischer Verlag Rolf Brockhaus, 1972), 139, e Morris, 1 Corinthians, 168.

32 Gordon D. Fee, The First Epistle to the Corinthians, NICNT, ed. F.F. Bruce (Grand Rapids: Eardmans), 576. Ver o uso que Paulo faz de pneumatika/ em 2.13; 9.11 (Rm 15.27), e seu uso de pneumatiko/n/pneumatika\\\\ em 1 Co 10.3,4; 15.44-46; Rm 7.14.

33 Ver Meyer, An die Korinther, 331; ver também o comentário de Simon Kistemaker, Exposition of the First Epistle to the Corinthians, New Testament Commentary (Grand Rapids: Baker, 1993), 412-13.

34 Ver Hans Conzelmann, "xa/risma em TDNT, 9:403-5; H.-H. Esser, "Grace," em The New International Dictionary of New Testament Theology, ed. C. Brown (Exeter, Inglaterra: Paternoster Press, 1976), 2:121.

35 Ellis, Prophecy, 24, nota 9.

36 Por exemplo, Paul J. Du Plessis, TELEIOS: The Idea of Perfection in the New Testament (Kampen: Uitgave J. H. Kok N. V., s/d.), 184; Wilckens, "Zu 1 Kor 2,1-16," 507,513; Wendell Willis, "The Mind of Christ in 1 Corinthians 2,16," Bib 70 (1989), 110-22.

37 W. Schmithals, Die Gnosis in Korinth: Eine Untersuchung zu den Korintherbriefen (Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1956), 159; Ulrich Wilckens, Weisheit und Torheit: Eine exegetisch-religionsgeschichtliche Untersuchung zu 1 Kor 1-2. BHT 26 (Tübingen: Mohr/Siebeck, 1959), 53, nota 3; Birger A. Pearson, The Pneumatikos-Psychikos Terminology in 1 Corinthians: A Study in the Theology of the Corinthian Opponents of Paul and Its Relation to Gnosticism, SBLDS, 12 (Missoula: Scholars Press, 1973), 111 nota 100; Robert W. Funk, Language, Hermeneutic, and Word of God: The Problem of Language in the New Testament and Contemporary Theology (New York; Evanston; Londres: Harper & Row, 1966), 297-98.

38 E. Schweizer, "yuxh/, yuxiko/j," em TDNT, 9:663.

39 Du Plessis, TELEIOS, 178.

40 Wilckens, Weisheit, 55-60. Ver também seu artigo sobre "sofi/a", TDNT, 7:519. Outros eruditos, apesar de não favorecerem um background gnóstico, consideram os te/leioi quase que como um grupo esotérico dentro da igreja. Ver Meyer, An die Korinther, 57.

41 Basta consultar o trabalho de Pearson (Pneumatikos-Psychikos, 3-9, 27-38), Gerhard Delling ("te/leioj," em TDNT, 8:77) e Du Plessis (TELEIOS, 20-32). Esses estudiosos examinam as evidências provenientes da literatura gnóstica disponível e chegam a conclusões totalmente diferentes das de Wilckens.

42 Fee, Corinthians, 120.

43 Como afirma Funk: "Paulo faz uma distinção entre os crentes da igreja? Certamente que sim! A questão é que tipo de distinção, e com que fundamento" (Language, 299).

44 Robertson e Plummer, Corinthians, 52 (ênfase deles). Ver também a observação de Barrett: "Maduros os coríntios certamente não são... porque estão em Cristo, eles foram colocados numa relação com a era vindoura e no reino do Espírito, mas eles ainda não são ainda determinados pelo Espírito" (C. K. Barrett, A Commentary on the First Epistle to the Corinthians, Black’s New Testament Commentaries (Londres: Adam & Charles Black, 1968), 80 (ênfase dele).

45 Robertson e Plummer, Corinthians, 52 (ênfase deles).

46 Rudolph Bultmann, Primitive Christianity in its Contemporary Setting (Nova York: New American Library, 1974), 183.

47 Rudolph Bultmann, Essays, Philosophical and Theological (Londres: SCM, 1955), 43-46; Ver Theology of the New Testament, vol. 1 (Nova York: Charles Scribner’s Sons, 1951), 240.

48 R. Bultmann, Existence and Faith. Shorter Writings of Rudolph Bultmann (Cleveland: Word, 1960), 197.

49 Ver a avaliação crítica de Stephen Westerholm, Israel’s Law and the Church’s Faith - Paul and His Recent Interpreters (Grand Rapids: Eerdmans, 1988), 70-75.

50 Nigel Turner diz que a preposição e)n com o dativo deve ser traduzida aqui como o dativo normal, "falar aos maduros," como também em 2 Co 4.3, Gl 1.16, e possivelmente 1 Co 7.12; 2 Co 8.1; 2 Ts 14 (James H. Moulton, A Grammar of the New Testament Greek, vol 3 Syntax, por Nigel Turner [Edimburgo: T. & T. Clark, 1963], 264). Barrett rejeita essa tradução (Corinthians, 68-69), mas sua própria solução, ou seja, que 2.6 implica que todos os cristãos falam sabedoria, é corretamente criticada por Fee (Corinthians, 102, nota 17).

51 Para um estudo mais detalhado, ver Augustus N. Lopes, Paul as a Charismatic Interpreter of Scripture, obra ainda não publicada (Filadélfia, 1995), 123-147.

52 As referências são muito numerosas para serem todas citadas. Ver Funk, Language, 298.

53 A discussão é extensa. Ver a resenha do debate oferecida por Willis, "The Mind of Christ in 1 Corinthians 2,16," 110-22.

54 Ver Moisés Silva, Philippians, The Wycliffe Exegetical Commentary, ed. K. Barker (Chicago: Moody Press, 1988; reimpresso (Grand Rapids: Baker, 1993), 201; Gerald F. Hawthorne, Philippians, WBC, eds. D. A. Hubbard et al. (Waco, Texas: Word Books, 1983), 151.

55 R. Scroggs conclui de um estudo comparativo na literatura apocalíptica-sapiencial dos judeus e dos cristãos que te/leioj, para Paulo, "é o cristão disciplinado eticamente e intelectualmente, obediente ao kerygma, e capaz de receber a sofia que Paulo pode compartilhar" ("Paul, SOPHOS and PNEUMATIKOS," NTS 14 (1967), 38-40). Richard A. Horsley, baseado num outro estudo comparativo dos escritos de Filo, sustenta que o contraste pneumatiko/j e yuxiko/j implica numa distinção de status espiritual ("Pneumatikos Vs. Psychikos: Distinction of Spiritual Status Among the Corinthians," Harvard Theological Review, 69 [1976], 288).

56 Existe um elemento ético no contraste, que pode ser deduzido da comparação entre os que "andam na carne" e os que "andam no Espírito" em Gl 5.16-26 (ver Rm 8.3-9). Os pneumatikoi/ mentionados em Gl 6.1, segundo nosso ponto de vista, não são simplesmente "todos que estão em Cristo", como sugere Pearson (Pneumatikos-Psychikos, 5), mas sim aqueles que andam no Espírito. Para uma resenha do debate sobre os "espirituais" de Gl 6.1 veja James D. G. Dunn, The Epistle to the Galatians, Black’s New Testament Commentary (Peabody, Massachusetts: Hendrickson, 1993), 319-21. Dunn rejeita a posição de que "espirituais" se refere a todos os cristãos, e opta, cautelosamente, pela opinião de que se refere a algum tipo de distinção entre eles (p. 320).

57 Du Plessis, TELEIOS, 188. Ele não aceita que te/leioi em 2.6 inclui a noção de crescimento e maturidade dos crentes (p. 184), e portanto, é forçado a concluir que Paulo usa o termo com sentidos diferentes em 1 Coríntios, ver p. 185,186. Em nossa opinião, porém, Paulo usa-o consistentemente, e essa abordagem levanta menos problemas na interpretação de 2.6; 13.10 e 14.20 do que a posição de Du Plessis.

58 Ver Sandnes, Paul, 81.

59 Scroggs, "Paul," 36-38, 54.

60 Ver Sandnes, Paul, 82-84; Judith L. Kovacs, "The Archons, the Spirit, and the Death of Christ: Do We Need the Hypothesis of Gnostic Opponents to Explain 1 Corinthians 2:6-16?" em Apocalyptic and the New Testament: Essays in Honor of J. Louis Martyn, eds. J. Marcus and M. L. Soards (Sheffield: JSOT Press, 1989), 218-19; Willis, "The Mind of Christ," 114-15.

61 A maioria dos críticos e das traduções considera pneumatikw=n em 1 Co 12.1 como sendo neutro ("coisas" ou "dons espirituais;" ver Meyer, An die Korinther, 331; Sandnes, Paul, 103, nota 94; Barrett, Corinthians, 268; Ellis, Prophecy, 24,76). Outros o consideram masculino ("pessoas espirituais", ver Weiss, Korintherbrief, 294; Bruce, 1 and 2 Corinthians, 116; ver a nota da NVI em 1 Co 12.1).

62 Para Schmithals (Die Gnosis, 285) os dois termos são sinônimos.

63 Gillespie, "Interpreting the Kerygma," 165-66.

64 Painter, Pneumatiko/j, 242-44.

65 Meyer, An die Korinther, 405.

66 Como Grudem faz em The Gift of Prophecy, 210. Ele detalha a distinção entre o "espiritual" e o profeta em The Gift of Prophecy in 1 Corinthians (Washington: University Press of America, 1982) 160-61.